Directivos y Empresas

Arabia Saudí como máximo accionista de Telefónica: un movimiento inquietante

Es muy positivo atraer y concentrar inversión extranjera para gobiernos e instituciones de un país. De hecho, regiones y empresas compiten por este objetivo como uno de los puntos centrales de su política económica. Sin embargo las intenciones de Arabia Saudí con Telefónica a la hora de hacerse con un paquete accionarial (el segundo) que les consolida en máximos accionistas de las entidad ha puesto en alerta a todos en estos días.

La operación de Saudí Telecom y la adquisición del 9,9% del capital de Telefónica (en dos operaciones) ha pasado inadvertida para el Gobierno, para la Casa Real y hasta la propia operadora de telecomunicaciones. Telefónica, casi centenaria, es una de esas compañías estratégicas y, por tanto, sus movimientos no solo son interesantes desde el punto de vista empresarial, sino también político, y ese sigilo en la compra del segundo paquete de acciones es lo que ha despertado la duda en las altas instancias españolas. Tras la compra de Stc, el presidente de la compañía, Álvarez-Pallete viajaba de urgencia a Arabia Saudí para conocer de primera mano las intenciones del comprador.

José-María-Álvarez-Pallete

Arabia Saudí tranquiliza a Telefónica y España

Según ha trascendido de esas conversaciones con la entidad – en donde trabaja un ex directivo de Telefónica – el objetivo de los saudíes es invertir en una empresa que les genera confianza y que les generará valor. Así que en principio, desde ese punto de normalidad, no habrá movimientos importantes en cuanto a consejo de administración ni plantilla, puesto que Stc ha prometido que no interferían en la gestión diaria de la organización. Ni clientes, ni trabajadores deben temer a este movimiento en el que puede interferir el gobierno. A priori.

Fuentes del Ejecutivo piden cautela y en estos momentos se está estudiando el movimiento, con la posibilidad de poder intervenir mediante la herramienta del escudo antiopas. En declaraciones a los medios de comunicación, Nadia Calviño he hecho hincapié en «todos los mecanismos para proteger nuestros intereses y sectores estratégicos al tiempo de impulsar el atractivo de España para la inversión extranjera». Ni confirma ni desmiente la posible inferencia del gobierno.

Pero el ejecutivo puede tumbar la operación si así lo considera necesario, siguiendo el consejo y los informes que se elaboren desde el Ministerio de Defensa – punto clave de la operación – con quien Telefónica tiene suscritos acuerdos importantes. El peligro está en el manejo de datos que tiene la corporación, tanto de clientes particulares, como de organizaciones públicas como el propio Ministerio de Defensa, Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y el propio Gobierno.

Los datos son el nuevo petróleo y Arabia Saudí lo quiere todo. El petróleo ya lo tiene y ahora busca invertir en todo lo que huela a estratégico. Parece que las telecomunicaciones están en el punto de mira, ya que Telefónica no es el único foco que tiene activo Arabia Saudí: en otros países del entorno europeo ya existen conversiones de alto nivel para el desembarco en nuevas operadoras.

Más allá de las telecos: el fútbol

Al margen de Telefónica y el sector de las comunicaciones, todo indica que Arabia Saudí quiere reducir su dependencia con los combustibles fósiles a tenor de sus últimas inversiones. Ejemplo de ello es su entrada en el fútbol de élite y su aspiración a competir de tú a tú con las grandes ligas europeas. Hasta allí han viajado estrellas como Cristiano Ronaldo, Karim Benzema y jóvenes prometedores como el española Gabri Veiga. Lo intentaron con Leo Messi, pero finalmente la estrella argentina fichó por el Inter de Miami. Todo a golpe de talonario, pero la clave es que el fútbol mueve un gran número de industrias a su alrededor, lo que se traduce en un punto económico importante. Todo esto ha pillado en fuera de juego a muchos, al igual que su liderazgo en el capital de Telefónica.

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