Guerras y conflictos geopolíticos no parecen pasarle factura a la macroeconomía de Estados Unidos. El informe ‘Economic Outlook’ de Crédito y Caución prevé un incremento del PIB de Estados Unidos del 2,2% en 2026 y del 2,6% en 2027. Así que Donald Trump tiene un gran argumento para los suyos a pesar de que la población norteamericana está pagando con creces todas las tensiones geopolíticas y la incertidumbre arancelaria que sale de la Casa Blanca.
El ejemplo está en la gasolina, la cual es hoy un 25% más cara que antes de la guerra contra Irán. Eso sí, el país ha acelerado las exportaciones de petróleo y gas a niveles récord, lo cual ha compensado parcialmente el impacto negativo del encarecimiento energético.
La IA, el motor más claro del crecimiento para EE.UU.
Por otro lado, Trump no quiere parar los desarrollos de la inteligencia artificial a pesar de los riesgos que podrían darse en el futuro, según explican expertos del propio sistema. No quiere detener todo esto el presidente porque la IA ha pasado a convertirse en el motor más claro del crecimiento económico del país.
Su inversión, explica el informe, ha generado casi un tercio del crecimiento total de 2025. El gasto en centros de datos, fabricación de semiconductores, infraestructura en la nube y redes eléctricas se ha convertido en una importante inyección de inversión empresarial y gracias a ello, Estados Unidos ha podido sostener el crecimiento a pesar del endurecimiento de las condiciones financieras y del entorno económico.
La economía doméstica y el resto de los indicadores económicos
Sobre los otros indicadores de la economía, el informe advierte que en el plano doméstico, el gasto real de los hogares ha seguido creciendo, aunque a un ritmo más lento que antes. Sin embargo, la tasa de ahorro personal cayó al 2,6% en 2025, frente a una media del 4,6%, lo que parece indicar que los hogares están destinando una mayor parte de sus ingresos a mantener el gasto frente a la subida de precios. Es decir, el consumo se sostiene, pero a costa de reducir el colchón financiero de las familias.
Sobre el mercado laboral, EE.UU. se encuentra en un escenario relativamente equilibrado, aunque con matices, puesto que el desempleo de larga duración ha aumentado en más de medio millón durante el último año y lleva una tendencia al alza desde 2023. Este dato revela una fractura y sugiere dificultades estructurales de reinserción para las personas que han perdido su puesto de trabajo.
Los nuevos pilares de EE.UU. son frágiles
Así pues, se viene un escenario distinto al tradicional en el plano económico estadounidense. Ahora, su resistencia y crecimiento general dependen cada vez más de un conjunto limitado y temporal de factores: la inversión en inteligencia artificial, el apoyo fiscal continuado y las ventajas de la producción energética nacional.
El informe de Crédito y Caución advierte de que estos pilares, aunque sólidos a corto plazo, no son indefinidos. La inversión en IA podría desacelerarse si las expectativas de rentabilidad no se materializan. El apoyo fiscal depende de la voluntad política y de la sostenibilidad de la deuda. Y la ventaja energética está sujeta a la volatilidad de los mercados internacionales y a la evolución de los conflictos geopolíticos.
Si bien el crecimiento del 2,2% en 2026 y del 2,6% en 2027 es una previsión razonable, el horizonte no está exento de riesgos. La guerra con Irán, la incertidumbre arancelaria y la caída del ahorro personal son señales de advertencia que conviene no ignorar. La inversión en IA es un motor importante, pero también un factor volátil, sujeto a modas, expectativas y ciclos de inversión. Es indudable que el país que ha liderado la revolución tecnológica global se enfrenta ahora al reto de convertir ese liderazgo en un crecimiento sostenible y equilibrado.

