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España-Argelia: consecuencias de la ruptura del acuerdo de amistad

Este miércoles nos hemos levantado con la mayoría de las portadas de los periódicos generales destacando la ruptura del acuerdo de amistad entre España-Argelia. Un asunto delicado para España, derivado de la decisión del Gobierno al respecto del Sáhara Occidental. Varios profesores de OBS Business School comparten su opinión sobre esta postura llegada de un país tradicionalmente amigo como es Argelia.

Para Víctor Ruiz Ezpeleta, esta postura supone en primera instancia un impacto en el suministro del gas, aunque está por ver la magnitud real ya que está involucrada también la Unión Europea, y también en las operaciones comerciales de empresas españolas con el país argelino. “No es tan fácil romper contratos porque también está en juego la credibilidad y fiabilidad de Argelia frente a otros países, pero es un grado más de tensión y escalamiento que no va a beneficiar a nadie en el corto plazo. Veremos cómo se desenvuelve la diplomacia en este capítulo internacional en un contexto en el que la dependencia de las energías como el petróleo y el gas pasan por un momento verdaderamente delicado”, explica este profesor.

Pedro-Sánchez-en-el-Senado

Marruecos entra la ecuación España-Argelia

Por su parte Nuria Jàvega, ve lógico esta ruptura del acuerdo entre España-Argelia y se hace la siguiente pregunta: ¿Se trataba de primar las relaciones con Marruecos por encima de las relaciones con Argelia? “Si lo inteligente y sensato sería mantenerse al margen de reyertas ajenas, abstrusas y poco edificantes entre terceros, llegados al punto de que eso sea imposible y haya que tomar partido, debería hacerse a lo grande, a largo plazo, con una visión global, en perspectiva y sin ceder a amenazas, contrarrestando intentos de intimidación sutiles y no tan sutiles e implicando de lleno al grueso de la comunidad europea en el tema para tomar decisiones mancomunadas, como debe ser cuando uno forma parte de un club”.

De cara al futuro, Jàvega optaría por plantear una estrategia basada en tres puntos importantes:

  1. No sólo asegurar el gas argelino sino plantear, siempre a nivel europeo, la construcción de un segundo gaseoducto.
  2. Replantear la naturaleza de la frontera hispano-marroquí de modo que, o no exista, o sea problema de otros, o sea realmente defendible (en sentido militar)
  3. Habida cuenta de la dependencia exterior y los conflictos sempiternos aquí y allá, trabajar a largo plazo y a fondo e inteligentemente en el desarrollo de TODO tipo de energía propia (sin olvidarse la autosuficiencia alimentaria) y por tanto primar la emprendeduría en sectores como el descrito frente al turismo de sol, playa, dinero rápido y poco talento que más tarde o más temprano se fundirá.

 Consecuencias de la ruptura entre España-Argelia

Sobre las consecuencias que puede tener esta ruptura de relaciones entre España y Argelia, Eduardo Irastroza contempla 6 posibilidades en el próximo escenario:

1.- Que Argelia finalmente corte el suministro de gas a España. Esto supondría que el 40% de nuestras necesidades quedan muy gravemente comprometidas

2.-Que Argelia potencie el flujo de inmigrantes ilegales a nuestras costas. Este fin de semana llegaron a las Baleares más de mil

3.- Que Argelia venda este gas a otros países, probablemente nuestros socios y amigos europeos más necesitados del mismo a consecuencia de las sanciones a Rusia

4.- Que Argelia, en el hipotético caso de restablecer el suministro, nos lo cobre mucho más caro

5.- Que nuestras grandes empresas energéticas, Repsol, Naturgy, Iberdrola se enfrenten a graves problemas y a un duro “invierno del descontento”, que diría Shakespeare

6.- Que los españoles paguemos más que nunca por encender la luz, si es que nos atrevemos a seguir haciéndolo. Aunque podemos instalar paneles y esperar a que, cuando todos los tengamos sobre nuestras casas, nos pongan un nuevo impuesto por ellos igual que ocurre en Holanda (en el siglo XVIII lo pagaban según el número de ventanas)

 

 

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