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El cheque bebé, un parche con efecto limitado para incentivar la natalidad: estas otras soluciones son más eficaces

ayudas natalidad

La demografía representa uno de los grandes quebraderos de cabeza de nuestro tiempo. Por un lado, España se enfrenta a una situación de niveles máximos de envejecimiento. Y por otro, la natalidad se sitúa en una media de 1,1 hijos por mujer, un dato que no garantiza el relevo generacional. Incentivar los nacimientos es una de los grandes retos del país y las medidas de las autoridades no han tenido un efecto tan positivo como se esperaba.

No obstante, quizás estas medidas han estado mal diseñadas o han sido erróneas. Uno de los grandes incentivos se ha basado en las ayudas económicas, sin embargo el cheque bebé es realmente un parche que tiene un efecto limitado. Esta es una de las claves de dos investigaciones impulsadas por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”. La intención de estas tratar de buscar soluciones al descenso de la natalidad y dar respuesta a una política que hoy deben hacerse las instituciones: ¿qué políticas funcionan realmente para que las personas tengan más hijos?

Si falla el cheque bebé…

Si se elimina de la ecuación el cheque bebé, la solución que hallan los investigadores pasa por abordar factores más estructurales como la estabilidad laboral, la conciliación y la reducción del impacto profesional asociado a la maternidad. Estos aspectos sí pueden marcar la diferencia a largo plazo. La hipótesis que se baraja es clara, en tanto que el problema no es que no se quiera tener hijos, sino que los progenitores encuentran dificultades para ello.

El diagnóstico apunta hacia una idea que aparece de forma recurrente en los estudios sobre fecundidad: el problema no es tanto que las personas no quieran tener hijos, sino que encuentran dificultades para tener los que desean.

Analizando en profundidad el cheque bebé

Así que parece que España ha errado en sus políticas pro natalidad en los últimos años. Según la primera investigación, titulada ¿Los incentivos financieros impulsan la natalidad a largo plazo?, este recurso – que consistía en una ayuda de 2.500 euros por nacimiento – solo pareció funcionar a corto plazo. Los nacimientos aumentaron un 6 % durante los nueve meses posteriores a la introducción del incentivo.

Sin embargo, al ampliar el análisis y estudiar las decisiones reproductivas dentro del conjunto de la trayectoria laboral y familiar de las mujeres, el efecto cambia de dimensión. La investigación concluye que el impacto real sobre la tasa total de fecundidad apenas alcanza el 3 %. La explicación es que este tipo de medidas suele modificar el momento en que se tienen los hijos más que aumentar el número final de nacimientos. Es decir, muchas familias adelantan decisiones que probablemente ya estaban previstas, pero el incentivo económico por sí solo no altera sustancialmente el proyecto familiar a largo plazo.

Los investigadores recuerdan que la decisión de tener hijos responde a dinámicas acumulativas que dependen de múltiples factores y no únicamente de estímulos económicos puntuales.

Tener menos hijos de los que se desean

Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es la distancia entre fecundidad deseada y fecundidad real. Las mujeres en España declaran aspirar a tener más hijos de los que finalmente tienen. Esa diferencia no parece responder únicamente a preferencias personales, sino a condicionantes estructurales que aparecen una vez llega la maternidad.

El estudio señala especialmente dos elementos: las dificultades para conciliar y el impacto económico sobre la carrera profesional. Los datos muestran que diez años después del nacimiento del primer hijo, las mujeres presentan un 37,5 % más de probabilidades de trabajar a tiempo parcial y registran ingresos medios un 33,4 % inferiores. La maternidad aparece así como un punto de inflexión que modifica las trayectorias laborales de forma persistente.

Empresas y conciliación: el otro lado de la ecuación

La segunda investigación amplía el foco y plantea una cuestión que con frecuencia queda fuera del debate: las políticas familiares no solo afectan a las decisiones de las mujeres, también transforman el comportamiento empresarial. El estudio ¿Contribuyen las políticas de conciliación en España? El papel de las empresas analiza precisamente cómo responden las compañías ante cambios regulatorios relacionados con permisos, estabilidad laboral o protección de la maternidad.

La conclusión es que existe un equilibrio complejo entre fecundidad, empleo e ingresos. Las medidas que mejoran la conciliación y reducen la incertidumbre laboral suelen favorecer que aumente el número de hijos.

Sin embargo, también pueden generar efectos secundarios si las empresas perciben mayores costes futuros asociados a la contratación femenina. Entre esas respuestas aparecen una menor conversión de contratos temporales en indefinidos o una reducción del ritmo de contratación. El análisis recuerda que políticas familiares bien diseñadas deben considerar simultáneamente el comportamiento de trabajadoras y empleadores.

Más estabilidad, pero también más oportunidades

Uno de los ejemplos estudiados es la reforma de 1999 que introdujo el derecho a reducir jornada con protección del empleo. La medida incrementó el uso de esta posibilidad entre madres con contrato indefinido, pero también generó una reacción empresarial: disminuyó la transformación de contratos temporales femeninos en empleo estable.

La investigación detecta además que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en sectores con jornadas extensas y que quienes trabajan en entornos con menor flexibilidad experimentan trayectorias salariales más lentas tras convertirse en madres. En este contexto, los investigadores identifican una herramienta especialmente eficaz: incentivar económicamente la conversión de contratos temporales femeninos en indefinidos. Este tipo de medidas permite reducir la percepción de riesgo empresarial asociada a la maternidad y mejora simultáneamente estabilidad, ingresos y probabilidad de tener hijos.

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