Banco Santander dispone de la mejor banca privada para los clientes con grandes fortunas, según la revista Euromoney. Además, su negocio sigue creciendo con el paso de los años, de hecho, en 2025 lo hizo en un 20%, de acuerdo con los últimos resultados anunciados por el grupo. Es decir, la situación es óptima, aunque eso no impide que no se lleven a cabo cambios en este segmento.
Más que cambios, Santander ha anunciado la puesta de largo de nuevas soluciones de asesoramiento e inversión para seguir posicionándose como una referencia y a la vanguardia en este ámbito financiero. Los nuevos servicios se basan esencialmente en un modelo de asesoramiento más personalizado, transparente y alineado con los intereses reales del cliente.
Estas novedades apuntan a las próximas tendencias de la banca privada y buscan dar respuesta a una demanda cada vez más exigente por parte de inversores que buscan algo más que rentabilidad: comprensión, control y coherencia en sus decisiones financieras.
Active Advisory Funds
Uno de los pilares de esta nueva etapa es el lanzamiento de Active Advisory Funds, un servicio de asesoramiento en fondos de inversión que introduce un cambio relevante en el acceso a soluciones avanzadas. Hasta ahora, este tipo de servicios estaba reservado principalmente a grandes patrimonios o inversores institucionales. La entidad amplía ahora su alcance, democratizando herramientas que permiten una gestión más sofisticada.
El modelo se basa en la personalización extrema: cada cartera se adapta al perfil de riesgo, preferencias y posibles sesgos del cliente. Además, incorpora clases limpias de fondos —con menores costes— y un sistema automatizado de rebalanceo que ajusta continuamente la distribución de activos. En la práctica, esto supone que el cliente deja de recibir propuestas aisladas de inversión para pasar a formar parte de una estrategia global, donde cada decisión responde a un objetivo concreto.
A este enfoque se suma un modelo de comisiones explícitas que busca reducir conflictos de interés y reforzar la confianza, un aspecto cada vez más valorado en un sector donde la transparencia se ha convertido en un activo diferencial.
Por otra parte, Santander apuesta por un modelo híbrido que combina el asesoramiento humano con capacidades digitales avanzadas. La firma y ejecución de operaciones se realiza de forma ágil, mientras que herramientas de inteligencia artificial permiten generar informes personalizados y mejorar la calidad del servicio.
Wealth Check
El segundo gran eje de la estrategia es Wealth Check, un servicio orientado a clientes de muy alto patrimonio que introduce un enfoque integral en el análisis financiero. Más allá de la tradicional consolidación de posiciones, la propuesta ofrece una visión completa del sistema patrimonial del cliente.
El servicio se articula a través de Beyond Wealth, una entidad jurídica independiente del banco que garantiza la neutralidad del análisis, lo cual es clave en un sector donde los posibles conflictos de interés han sido objeto de debate, la independencia se convierte en una ventaja competitiva.
Wealth Check permite identificar concentraciones de riesgo, ineficiencias estructurales o desajustes de liquidez que, en muchos casos, pasan desapercibidos. Pero su verdadero valor no reside únicamente en el diagnóstico, sino en el proceso: un diálogo profundo con el cliente que facilita una comprensión más estratégica de su patrimonio.
En apenas un año, esta unidad ha alcanzado miles de millones en activos bajo supervisión, lo que refleja el creciente interés por servicios que trascienden la simple gestión para adentrarse en el terreno de la consultoría patrimonial.
Apertura total a las grandes gestoras internacionales
El tercer movimiento estratégico apunta a otro cambio estructural en la industria: la apertura. Santander evoluciona desde un modelo de arquitectura abierta de producto hacia una arquitectura abierta de servicios, permitiendo a sus clientes acceder a gestión discrecional personalizada de algunas de las principales firmas globales.
Entre ellas destacan J.P. Morgan, BlackRock o Goldman Sachs Asset Management, cuyos servicios estarán disponibles para patrimonios superiores a dos millones de euros.
Este enfoque supone un salto cualitativo puesto que el cliente no solo accede a productos de terceros, sino también a su visión de mercado, sus estrategias y condiciones propias de inversores institucionales. Todo ello sin renunciar a la simplicidad operativa ni al acompañamiento de su gestor habitual. Además, la posibilidad de elegir entre distintas gestoras, optar por estrategias indexadas de bajo coste o personalizar la cartera refuerza la idea de un servicio verdaderamente adaptado a cada perfil.

