La modalidad del renting está llegando a productos o servicios que hace unos años apenas podrían imaginarse. Hoy, por ejemplo, existe una modalidad de renting de paneles solares para beneficiarse del autoconsumo. La opción más clásica sigue siendo la relativa a los vehículos, pero era una opción casi reservada para las empresas. La novedad en estos tiempos también apunta a las propias familias.
El concepto de propiedad de un vehículo está cambiando debido a varios factores que empiezan a instalarse en la mentalidad de los consumidores. Y es que la economía doméstica se está viendo muy influida por inflación, así como por escenarios más propios de la macroeconomía. Además, la movilidad está cambiando con las restricciones al tráfico en las grandes ciudades y una creciente conciencia ecológica. Por todo ello, ha irrumpido con fuerza el renting particulares.
No parece que los anteriores factores vayan a cambiar a medio plazo, ya que la movilidad sostenible en España parece un camino irrenunciable por parte de las instituciones. Así para reducir incertidumbres y contar con una mayor previsibilidad en los gastos asociados a la conducción particular, esta modalidad, que permite disponer de un coche nuevo a cambio de una cuota mensual fija sin necesidad de comprarlo, parece que ha llegado para quedarse.
La fórmula convive con la opción clásica de compra y parece que así lo seguirá haciendo, ya que es difícil eliminar la cultura de la posesión en España.
El renting particulares no es solo tener coche nuevo, es pensar en seguridad financiera
Sea como fuere, disponer de un coche nuevo siempre es motivo de alegría en una familia, pero el principal atractivo de la opción del renting particulares se explica desde el punto de vista de las finanzas y de la previsibilidad. En una misma cuota se suele incluir generalmente el seguro a todo riesgo, el mantenimiento, las revisiones periódicas, la asistencia en carretera y, en muchos casos, el impuesto de circulación.
El gasto de la cuota mensual es totalmente previsible y se evitan sobresaltos para la economía familiar que pueden generar averías inesperadas. Además, la cuota puede ajustarse al kilometraje real que cada persona necesita, evitando pagar por servicios infrautilizados. Y si se diera la situación de un problema mecánico, la gestión de los talleres se reduce la mínima expresión porque el proveedor suele tener concertada su red de centros.
Y en cuanto a disponer de un coche nuevo, esta sensación puede repetirse con más frecuencia, ya que al final de cada contrato, normalmente entre 12 y 48 meses, los clientes devuelven sus vehículos y pueden apostar por otro modelo acorde a sus gustos y necesidades.
Tendencias: electrificación y suscripciones flexibles
Sobre el perfil de los clientes, el mercado tiene respuesta para casi todo y es tan diverso como la tipología de consumidores. No obstante, hay una tendencia muy pronunciada en la actualidad orientada a vehículos de bajas y cero emisiones, cuyos precios de venta bajo el formato tradicional siguen siendo altos para la mayoría de usuarios.
Las plataformas digitales especializadas en renting particulares reportan que la demanda de coches híbridos y eléctricos ha crecido un importante porcentaje en el último año. Esto se debe a que las cuotas de estos modelos, aunque ligeramente superiores a las de un diésel o gasolina, se compensan con el ahorro en combustible y las ventajas de acceso a zonas de bajas emisiones (ZBE), cada vez más restrictivas en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia.
Otra tendencia al alza es el renting por meses sin permanencia. Modelos «todo incluido» con cancelación flexible están democratizando el acceso a coches modernos sin ataduras de largo plazo, algo que encaja perfectamente con la filosofía de la economía colaborativa y la movilidad como servicio.
El papel en la movilidad sostenible
Aquí es donde el renting particulares conecta con los objetivos climáticos de las urbes. Al fomentar el acceso a vehículos nuevos y más eficientes (Euro 6 o eléctricos), se acelera el reemplazo del parque automovilístico antiguo y contaminante. Un coche de renting se renueva cada 2 o 4 años, mientras que un coche en propiedad puede circular 15 años con altas emisiones.
Además, algunas empresas de renting están comenzando a incluir en sus flotas bicicletas de carga o patinetes eléctricos como opción complementaria para trayectos de última milla. Esto promueve un ecosistema multimodal donde el coche se usa solo cuando es imprescindible.

