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“La RSC es, por defenición, innovadora”

Mayo 09
00:26 2017

Daniel Pérez Varela, Director de Sostenibilidad e Innovación de Red Eléctrica de España, sostiene que no debería haber una regulación excesiva en materia de responsabilidad social corporativa. A su juicio son las empresas las que deben gestionar este terreno que ya tienen asumido como un valor añadido en sí mismo.

Daniel Pérez Varela, director de Sostenibilidad e Innovación de Red Eléctrica de España.

Había muchas expectativas puestas en el 2015 sobre el avance de la RSC y hay quien señala que el balance no ha sido tan fructífero. ¿Qué retos señalaría usted a partir de este momento?
A la hora de medir el balance de la responsabilidad corporativa (RC), creo que el análisis no se debe restringir a una perspectiva anual; debemos considerar siempre el medio–largo plazo para evaluar el progreso. Centrándome en 2015, creo que se debe destacar fundamentalmente el lanzamiento de la Agenda de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, que plantea los objetivos para los próximos 15 años (como comen-taba antes: medio–largo plazo), y que, en mi opinión, ha tenido muy buena acogida por parte de todos los actores sociales. No cabe duda de que el proceso de definición de los objetivos de desarrollo sostenible, participativo y multi stakeholder, ha ayudado a que estos hayan tenido una amplia aceptación.
El reto que ahora se le plantea a las empresas es asumir la corresponsabilidad que les otorga la Agenda 2030 tomando las decisiones que posibiliten la implementación de las acciones necesarias para materializar los compromisos.

La mayoría de las empresas españolas de cierto tamaño (entre ellas la nuestra) están por delante en su nivel de gestión respecto a la regulación actual

La educación, la desigualdad y el cambio climático son tres puntos destacados en los que se debería insistir más. ¿Tienen líneas abiertas para estos frentes?
En mi opinión, las empresas más avanzadas son las que tienen incorporada la responsabilidad corporativa en el ámbito estratégico; es decir, que desarrollan sus actividades de negocio y aquellas actividades que las apoyan conforme a estos principios de responsabilidad. Por tanto, cada empresa, en función de su sector de actividad y lugar de operación, y en función, por tanto, de las demandas y necesidades de sus grupos de interés, debe definir las líneas de acción sobre las que va a concentrar sus esfuerzos. Red Eléctrica, transportista y operador del sistema eléctrico (TSO), juega un papel clave en la aplicación de las políticas energéticas orientadas a responder a los desafíos que plantea el cambio climático. Por ello, nuestra empresa formalizó su compromiso mediante la aprobación de una Estrategia de Cambio Climático, así como, del plan de acción que de ella se deriva y que fija los objetivos y acciones concretas que la empresa va a acometer en los próximos años.
Además, Red Eléctrica concibe la acción social como un elemento esencial de su política de responsabilidad corporativa y la orienta a la generación de impactos positivos en la sociedad y su entorno, fomentando el progreso y el bienestar de las comunidades y territorios en los que está presente y buscando contribuir, de esta manera, al desarrollo sostenible y a la disminución de la desigualdad.

La responsabilidad corporativa y el buen gobierno son las dos caras de una misma moneda, siendo dos aspectos críticos para la sostenibilidad empresarial cada vez más integrados

En materia de educación, Red Eléctrica está comprometida con la difusión del conocimiento sobre el sistema eléctrico y su funcionamiento global, ya que entiende que una sociedad bien informada tiene mejor capacidad para tomar las decisiones necesarias para el desarrollo y mantenimiento en el futuro de un modelo energético sostenible. En esta dirección, Red Eléctrica impulsa un amplio programa de divulgación destinado a los diferentes grupos de interés acerca del funcionamiento del sistema eléctrico, sus necesidades y retos, del uso racional de la energía, de las redes inteligentes y de las energías renovables. Este mismo año, hemos puesto en marcha la iniciativa entreREDes, un juego digital para que los alumnos de 2º, 3º y 4º de la ESO puedan repasar sus contenidos curriculares de una manera amena y, al mismo tiempo, conocer cómo funciona el sistema eléctrico español.

¿Cree que la estrategia elaborada por el gobierno en materia RSC podría limitar el poder de ciertas compañías? ¿La regulación es positiva en ese sentido?
Considero que la promulgación de una estrategia de RC en el ámbito nacional es, sin duda, un paso importante en materia de RC que debe evolucionar de las propuestas y buenas prácticas a las acciones que las apoyen.
En cuanto a si limita el poder de ciertas compañías, sinceramente creo que no es así. La mayoría de las empresas españolas de cierto tamaño (entre ellas la nuestra) están por delante en su nivel de gestión respecto a la regulación actual. Esto es consecuen-cia de que las empresas han detectado el valor añadido que supone la RC y la han asumido de forma voluntaria.
Respecto a la segunda pregunta, entendiendo la RC como el desarrollo del negocio de manera compatible con los requerimientos de los grupos de interés y la generación de valor compartido, y teniendo en cuenta que nadie conoce mejor a sus grupos de interés y su propia cadena de valor que la propia compañía, no tendría sentido, en mi opinión, una regulación excesivamente detallada y concreta en lo referente al modo en que las empresas deben gestionar su RC.

Una cosa es analizar los impactos hacia mis grupos de interés y otra es cuantificar el retorno en euros para la empresa, sin duda un reto en el que seguimos trabajando

Se dice que la RSC convencional ya no es suficiente. ¿Se puede innovar más allá de evitar malas prácticas?
Bajo mi punto de vista, la RC no se concibió para evitar malas prácticas. Para eso, ya están las distintas regulaciones y normas. La RC debe caminar hacia una manera sostenible de concebir los negocios, lo cual conlleva la aplicación de las mejores prácticas en todos los ámbitos de la gestión empresarial. Así entendida, no cabe duda de que la RC es, por definición, innovadora. Las empresas líderes, las empresas sostenibles, analizan los impactos de su actividad y son capaces así de identificar no sólo riesgos que se han de evitar, sino también oportunidades que se pueden explotar, lo que favorece una cultura empresarial basada en la innovación y la creatividad. En un entorno cambiante como es el actual, este aspecto es crítico para la perdurabilidad de las empresas.

¿Cree que la RSC y la gobernanza en las empresas son dos conceptos totalmente integrados hoy en día?
La responsabilidad corporativa y el buen gobierno son las dos caras de una misma moneda, siendo dos aspectos críticos para la sostenibilidad empresarial cada vez más integrados. Como muestra, el Código de Buen Gobierno de las Sociedades Cotizadas, publicado en febrero del 2015, otorga la responsabilidad indelegable en materia de desarrollo, aplicación y resultados de RSC a los consejos de administración.

Con todo, además de la buena predisposición de las empresas, ¿hay que enfocarse en la formación en asuntos de responsabilidad social corporativa?
La formación en asuntos de RC siempre es una buena idea. Pero es importante tener claro que lo crítico es que la organización entienda que la RSC no es una línea más en el plan estratégico. No se enfoca hacia los “qué”, sino a los “cómo”. Es la estrategia transversal que afecta a todo lo que hace la empresa y que orienta la toma de decisiones y las actuaciones a la generación de valor compartido con los grupos de interés, a la sostenibilidad empresarial y al progreso de la sociedad en la que la empresa desarrolla su actividad. Considero, por lo tanto, que la formación en esta materia debe en-focarse más a la difusión de conceptos y a la sensibilización que a la generación de expertise.

Otra de las vertientes importantes es la inversión que requieren este tipo de políticas. ¿Qué inversiones destacan en este capítulo dentro de su organización?
Dado que Red Eléctrica gestiona estas políticas de forma estratégica, aplicando la responsabilidad corporativa y la excelencia de forma transversal, ambos conceptos se integran en el desarrollo de las actividades de la compañía dificultando la contabilización de los esfuerzos de forma separada. Dicho esto, Red Eléctrica, en el ámbito de los programas anuales vinculados al Plan de RC vigente, acomete todo tipo de actividades e iniciativas orientadas por las líneas de actuación definidas en dicho plan. Así, el programa de RC 2016 está formado por 27 proyectos con una inversión relevante que asume cada una de las unidades responsables de los mismos. Adicionalmente, se acometen acciones específicas que se impulsan desde el área de RC, dedicando recursos a proyectos específicos de desarrollo, evaluación y mejora del sistema de gestión de la responsabilidad corporativa.

¿Qué repercusiones a los clientes de una empresa pueden tener unas malas o nulas prácticas en la RSC?
Por definición, las prácticas de RC, si existen, son buenas. El hecho de que no existan implica que la empresa no aplica el principio de generación de valor compartido centrándose, exclusivamente, en lograr buenos resultados económicos en el corto plazo. Esta actitud no garantiza la sostenibilidad del negocio y, por lo tanto, de la empresa; es decir, la perdurabilidad en el tiempo. La consecuencia para los grupos de interés variará en función de la relación que cada uno mantenga con la empresa.
Para un cliente, el hecho de que la empresa que le proporciona un producto o un servicio decidiese no seguir los principios de la RC conllevaría, en primer lugar, una menor comunicación y, por tanto, una menor capacidad para hacer llegar a la empresa cuáles son sus necesidades y expectativas en materia del producto o servicio que ésta le provee. Como consecuencia, es probable que cada vez hubiese una distorsión mayor entre lo que el cliente esperaba y lo que recibe. Además, en el caso de querer expresar su disconformidad con el servicio recibido, posiblemente el cliente se encontrase con dificultades a la hora de, en primer lugar, hacer llegar a la empresa su disconformidad. Y, en el caso de hacerse oír, es muy probable que no acabase conforme con el servicio postventa recibido.
Teniendo en cuenta que los clientes generalmente constituyen uno de los grupos de interés que cuenta con una mayor capacidad de reacción ante la ausencia de prácticas responsables, es muy probable que, en el medio-largo plazo, el cliente, insatisfecho con el servicio recibido, decidiese terminar la relación comercial y buscar otra empresa con otro tipo de gestión que le valorase más como cliente. Otros grupos de interés tienen menos capacidad de romper su relación con la empresa y “sufren” más las consecuencias de prácticas no responsables (la comunidad local, los empleados, los competidores…).

Aun así, parece difícil cuantificar los retornos de cualquier estrategia responsable. ¿Tienen indicadores para ello? ¿Cómo realizan ustedes esta medición?
No es sencillo medir el retorno de hacer las cosas bien. ¿Cuánto vale que un empleado se sienta valorado? ¿O que un proveedor cobre sus servicios siempre a tiempo? ¿O que se evite la degradación ambiental en donde se ubican las instalaciones de la empresa? ¿O que se mantenga una buena relación con la administración? Todos ellos (entre otros muchos) son retornos de una gestión responsable. Existen numerosas metodologías y modelos que hacen distintos acercamientos a la identificación y cuantificación de estos retornos.
Aparte de ser difícil, es conveniente también, en mi opinión, plantearse la necesidad de esta cuantificación. La gestión responsable es la garantía de que la empresa va a ser percibida como un buen ciudadano corporativo y va a seguir operando. Va a ser sostenible, en definitiva. El coste de la no responsabilidad, en cambio, sí puede ser cuantificable: pérdida de ventas, pérdida de inversión, pérdida de empleos…
No cabe duda de que las empresas necesitan tener herramientas que apoyen la toma de decisiones. Para ello, es interesante plantearse qué impactos va a generar una determinada decisión o proyecto, a quién va a beneficiar, en qué medida, cuántos beneficiarios habría… para posteriormente tomar una decisión informada. Red Eléctrica ha desarrollado metodologías específicas de análisis del retorno de la inversión asociadas a actuaciones en materia de formación, conciliación o seguridad y la salud laboral. Ahora bien, una cosa es analizar los impactos hacia mis grupos de interés y otra es cuantificar el retorno en euros para la empresa, sin duda un reto en el que seguimos trabajando.

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