No mucho tiempo atrás se empezó a decir que los agentes de IA iban a dominar la escena empresarial, aunque poco a poco este tipo de herramientas van llegando a la vida cotidiana. Sea en el entorno doméstico o profesional, la incorporación de asistentes inteligentes es una realidad que avanza paralelamente a la actividad criminal en el entorno digital. Es por ello que ya se habla de falsos agentes IA en varias estafas o intentos de estafas.
En el último Threat Insights Report de HP Wolf Security, basándose en el análisis de ataques reales detectados en millones de dispositivos protegidos por la plataforma de seguridad de la compañía entre abril y junio de 2026, se revela el uso de la inteligencia artificial como reclamo para distribuir software malicioso. Los ciberdelincuentes han comenzado a promocionar falsos agentes de IA especializados en inversión y negociación de criptomonedas, presentándolos como herramientas avanzadas capaces de automatizar operaciones financieras y maximizar beneficios.
Detrás de esta aparente innovación tecnológica que se le facilita a un usuario, se escondía una sofisticada campaña de malware. Atraído por todo lo que puede hacer un agente inteligente, el usuario «picaba» y se descargaba e instalaba el programa en su dispositivo. Hecho esto, la trampa ya estaba echaba, puesto que estos falsos agentes IA analizaban el navegador en busca de extensiones asociadas a monederos de criptomonedas como Coinbase o MetaMask. Posteriormente, sustituyen estas herramientas legítimas por versiones manipuladas diseñadas para capturar las credenciales de acceso introducidas por la víctima.
Con esta información en su poder, los atacantes pueden acceder a los activos digitales almacenados en las carteras virtuales y transferir los fondos sin autorización. El auge de las criptomonedas y el creciente interés por las aplicaciones de inteligencia artificial han creado así un escenario especialmente atractivo para este tipo de fraudes.
“Los atacantes están aprovechando la adopción de herramientas de IA agéntica para desarrollar nuevos señuelos que engañan a los usuarios y les llevan a descargar software malicioso que parece legítimo. Esta táctica hace que la distribución de malware sea más sofisticada y difícil de detectar”, explica Patrick Schläpfer, investigador principal de amenazas de HP Security Lab.
Otras amenazas más conocidas que los falsos agentes IA
Pero la inteligencia artificial no es el único frente de preocupación. El informe confirma también la consolidación de una técnica que lleva tiempo ganando protagonismo: el phishing mediante códigos QR.
Aunque muchas organizaciones han reforzado sus filtros de correo electrónico y sus sistemas de detección de enlaces maliciosos, los atacantes han encontrado una forma de sortear estas barreras trasladando el ataque desde el ordenador al teléfono móvil. El procedimiento suele comenzar con el envío de un documento PDF que aparenta contener información importante. Sin embargo, parte de su contenido aparece deliberadamente difuminado bajo el pretexto de motivos de seguridad.
Para visualizar la información, se invita al usuario a escanear un código QR con su teléfono móvil. Ese simple gesto redirige a la víctima hacia una página fraudulenta diseñada para capturar credenciales corporativas o personales. El éxito de esta técnica radica en que muchos sistemas de protección empresariales están mejor preparados para analizar enlaces en ordenadores que en dispositivos móviles, lo que crea una vía alternativa de acceso para los delincuentes.
La evolución de estas tácticas pone de manifiesto una realidad cada vez más evidente: los ciberataques ya no se centran únicamente en explotar vulnerabilidades técnicas, sino también en aprovechar comportamientos cotidianos de los usuarios y la confianza depositada en determinadas herramientas o tecnologías.
El informe identifica además la aparición de Phantom Gate, un nuevo cargador de malware que amplía el ecosistema de amenazas vinculado a Phantom Stealer. Este último se comercializa abiertamente como una herramienta legítima para pruebas de penetración, aunque en la práctica puede ser utilizada para actividades maliciosas.
La incorporación de Phantom Gate facilita a los atacantes la creación y escalado de campañas de infección más complejas, simplificando la distribución del malware y ampliando su alcance potencial. Según los investigadores, este tipo de herramientas reduce las barreras de entrada para los ciberdelincuentes y contribuye a profesionalizar aún más la economía del cibercrimen.
“Nuevas herramientas de ataque como Phantom Gate reflejan la expansión del panorama de amenazas. Permiten a los ciberdelincuentes crear fácilmente cadenas de infección peligrosas, lo que aumenta considerablemente el riesgo de que las organizaciones se vean comprometidas”, advierte Schläpfer.
Los datos recopilados por HP muestran hasta qué punto los atacantes continúan perfeccionando sus métodos. Al menos un 10% de las amenazas distribuidas por correo electrónico lograron evadir uno o más sistemas de análisis presentes en las pasarelas de seguridad corporativas antes de ser detectadas.
Además, los archivos ejecutables siguen siendo el vehículo preferido para la distribución de malware, representando el 40% de los casos analizados. Les siguen los archivos comprimidos, con un 38%, mientras que los documentos PDF continúan siendo utilizados como herramienta de engaño en un 7,5% de las amenazas detectadas.
La sofisticación creciente de estos ataques está impulsando una transformación en las estrategias de defensa empresarial. Frente a modelos tradicionales basados únicamente en la detección de amenazas conocidas, cada vez más expertos defienden la necesidad de adoptar enfoques de seguridad basados en el principio de “confianza cero” o Zero Trust, donde cualquier archivo, enlace o aplicación potencialmente desconocida es considerada sospechosa hasta demostrar lo contrario.

