Los Premios a la Innovación Social impulsados por Fundación Mafpre, en colaboración con IE University, son una referencia en el mundo en la temática de la tecnología con propósito. La novena edición va camino de su final, puesto que ya han sido elegidos los 4 finalista de este año.
Has sido 469 candidaturas las que se han presentado en esta año —un 34% más que el año anterior—, y, según fuentes oficiales, el proceso de selección ha sido especialmente competitivo. De entre todas ellas, cuatro seleccionados como finalistas, procedentes de España, Brasil, México y Estados Unidos, cuyo ganador se dirimirá el próximo 21 de mayo. El proyecto que se alce con el primer premio recibirá una dotación de 100.000 euros, mientras que el resto de los finalistas obtendrán 10.000 euros cada uno.
Más allá de la dotación económica, los finalistas recibirán apoyo estratégico y mentoring por parte de IE University, además de integrarse en la Red Innova, una comunidad internacional que fomenta el intercambio de conocimiento y el acceso a inversores.
Estos son los 4 finalistas de los Premios:
Desde Alcobendas, Aitheroscope: la opción española
El proyecto europeo finalista, Aitheroscope, desarrollado por Horus ML, pone el foco en uno de los grandes retos de la medicina: la detección temprana de enfermedades cardiovasculares.
Su propuesta combina inteligencia artificial y análisis de retinografías —imágenes del fondo del ojo— para identificar signos de aterosclerosis en fases iniciales. Esta patología, causada por la acumulación de grasas y colesterol en las arterias, suele diagnosticarse tarde, cuando ya ha generado complicaciones graves.
La clave de Aitheroscope es su accesibilidad. Al tratarse de una prueba no invasiva y ya habitual en atención primaria, permite ampliar el cribado sin necesidad de recurrir a técnicas más complejas o costosas. El resultado: más pacientes diagnosticados a tiempo y mayores posibilidades de prevención.
Tecnología para dar voz: Livox (Brasil)
Desde Brasil llega Livox, una plataforma que redefine la comunicación para personas con discapacidad. Nacida a partir de la experiencia de una niña con parálisis cerebral, esta solución utiliza inteligencia artificial para permitir que usuarios con dificultades motoras o del habla puedan expresarse.
La tecnología interpreta gestos, toques imprecisos o incluso parpadeos, adaptándose a las capacidades de cada persona. Disponible en 25 idiomas y presente en 24 países, Livox no solo facilita la comunicación, sino que también promueve la inclusión educativa y social.
Su enfoque colaborativo, con contenidos creados por una comunidad global de usuarios y profesionales, refuerza su impacto y capacidad de adaptación.
La mexicana Duppla, con un proyecto para detectar el cáncer antes de que sea tarde
El proyecto mexicano Duppla aborda otro de los grandes desafíos sanitarios: el diagnóstico tardío del cáncer. Su solución combina herramientas digitales, inteligencia artificial y acompañamiento médico para identificar factores de riesgo y facilitar una detección precoz.
A través de un test inicial, seguimiento personalizado y acceso a especialistas, Duppla acompaña al usuario en todo el proceso, desde la prevención hasta el tratamiento. Su modelo integra chat médico, teleconsultas y gestión de pruebas, creando un ecosistema de atención continua.
En un contexto donde muchos diagnósticos llegan en fases avanzadas, iniciativas como esta pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Neurotecnología para mejorar la atención infantil: el finalista estadounidense
El cuarto finalista, procedente de Estados Unidos, es MindMuscle, una innovadora solución de neurotecnología pediátrica. Su objetivo es mejorar la atención y el bienestar de niños con TDAH, autismo u otras dificultades cognitivas.
El sistema combina auriculares EEG no invasivos, inteligencia artificial y juegos personalizados que permiten entrenar la atención. A través del neurofeedback, los niños aprenden a regular su actividad cerebral en tiempo real, mientras la plataforma adapta los ejercicios a su evolución.
Además, permite a los especialistas realizar un seguimiento remoto, facilitando el acceso al tratamiento desde casa y reduciendo costes para las familias.

