Icono del sitio Directivos y Empresas

Las brechas de habilidades entre empleados generan dudas a los directivos sobre el despliegue de la IA

habilidades empleados IA

La cuestión que más se viene repitiendo en el tejido empresarial sería más o menos la siguiente: cómo garantizar que esta tecnología aporte valor sin generar riesgos para la seguridad, la calidad de las decisiones o el desarrollo profesional de las personas.

Esto pone de manifiesto que en este nuevo ciclo se está dando prioridad máxima al control, la gobernanza y las competencias de los empleados respecto al uso de la inteligencia artificial. Todo ello está generando dudas e inquietudes que ha recogido el informe The Value of AI 2026, elaborado por SAP y Oxford Economics.

Según explica Jorge Pérez, director de Plataforma Tecnológica y Datos e Inteligencia Artificial para el Sur de Europa de SAP, las compañías están viviendo una situación paradójica, ya que mientras la tecnología avanza con rapidez, los mecanismos de supervisión y control están evolucionando a un ritmo mucho más lento.

«El estudio confirma algo que vemos a diario: las empresas están pilotando IA mucho más rápido de lo que son capaces de gobernarla. El salto del piloto a la producción no es un problema tecnológico: exige decidir quién supervisa a la IA y sobre qué datos trabaja. Y ahí es donde la mayoría se detiene», explica.

Las habilidades de los empleados con la IA representa el gran desafío

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la preocupación creciente por el impacto de la inteligencia artificial en las capacidades profesionales de los trabajadores. Las organizaciones perciben que la adopción masiva de estas herramientas está modificando la forma en que se adquieren conocimientos, se toman decisiones y se desarrollan competencias dentro de las empresas. Entre los riesgos identificados figuran las diferencias de nivel de conocimiento sobre IA entre empleados, la posible pérdida de habilidades adquiridas mediante la experiencia laboral y la dependencia excesiva de sistemas automatizados para resolver problemas complejos.

En este contexto, el 79% de las empresas considera que para aprovechar plenamente el potencial de la inteligencia artificial será necesario transformar la fuerza laboral más allá de la formación puramente técnica. Al mismo tiempo, el 78% cree que los programas de capacitación actuales no están evolucionando con la misma rapidez que lo hacen las herramientas de IA.

Esta percepción está impulsando una revisión de las competencias consideradas estratégicas para el futuro. El informe señala que el 66% de las organizaciones considera que habilidades como el pensamiento crítico, la capacidad de análisis, la colaboración o el juicio profesional serán cada vez más importantes en un entorno donde la inteligencia artificial asume una parte creciente de las tareas operativas.

Como respuesta, tres de cada cuatro empresas ya están desarrollando programas de actualización y reciclaje profesional orientados a preparar a sus plantillas para convivir con estas tecnologías. Además, el 69% está identificando los puestos y funciones que pueden beneficiarse más directamente de la incorporación de herramientas basadas en IA.

Shadow AI

Además de lo anterior, el ya conocido fenómeno del Shadow AI (uso de herramientas de inteligencia artificial no autorizadas por parte de empleados) también está generando inquietud en la masa directiva. Según el informe, el 54% de las organizaciones afirma que el uso de herramientas no autorizadas ha provocado resultados inconsistentes o inexactos en su actividad. Además, el 48% reconoce haber sufrido fugas de información o exposición de propiedad intelectual, mientras que el 38% ha experimentado vulnerabilidades de seguridad derivadas de este fenómeno.

A ello se suma un riesgo adicional: el cumplimiento normativo. Un 34% de las empresas admite haber afrontado problemas regulatorios relacionados con el uso no controlado de herramientas de inteligencia artificial.

El informe pone de manifiesto que muchas empresas son conscientes de la necesidad de reforzar la supervisión de la inteligencia artificial, pero todavía se encuentran lejos de alcanzar niveles maduros de gobernanza.

Solo el 12% de las organizaciones considera que dispone actualmente de las capacidades necesarias para gobernar la IA de manera eficaz. Asimismo, apenas una tercera parte afirma contar con controles sólidos para supervisar el código generado mediante herramientas de inteligencia artificial.

La situación adquiere una complejidad adicional con la llegada de la IA agéntica, capaz de ejecutar tareas, coordinar acciones y tomar decisiones dentro de determinados límites operativos. En este ámbito, las organizaciones identifican como principales desafíos la integración con sistemas existentes, la supervisión de comportamientos autónomos y la fiabilidad de los resultados a medida que aumenta la escala de uso.

Salir de la versión móvil