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Esto piensa la mayoría de los directivos sobre el rol de los humanos ante los agentes IA en las empresas

el rol de los humanos ante los agentes de IA

No se habla de otra cosa ahora en las compañías que no sea referente a la IA agéntica. El siguiente paso de ya está a punto de darse, habida cuenta de que el 75% de las empresas se declara preparada para implantar un agente de IA, según el informe Agentic AI: La nueva alianza humano-máquina, elaborado por MIOTI Tech & Business School.

“Hasta ahora hemos trabajado con una Inteligencia Artificial que nos ayudaba a generar, analizar o responder, pero los agentes introducen una diferencia importante: pueden actuar”, señala Fabiola Pérez, CEO y cofundadora de MIOTI.

“Para las empresas esto abre muchas posibilidades, pero también exige saber con qué información trabaja un agente, entender por qué ha tomado una determinada decisión y definir claramente hasta dónde puede llegar sin intervención humana. La autonomía tiene que avanzar de la mano de la confianza y el control”.

El papel de las personas ante los agentes de IA

No parece que vaya a frenarse la tendencia, así la clave está en el propósito de esta implantación y el papel que van a jugar las personas a partir de ese momento. Y es que, tal y como resumía Pérez, un agente es capaz de llegar a ejecutar tareas dentro de un flujo de trabajo.

Teniendo en cuenta las conclusiones del informe, el profesional va a cambiar sus funciones dentro cada organización. A medida que determinadas tareas puedan ser asumidas por sistemas autónomos, las personas pueden concentrarse en establecer objetivos, supervisar resultados, intervenir en situaciones críticas y aportar el criterio necesario para resolver aquellos casos que no pueden automatizarse completamente.

La conversión de los roles hacia los Agent Managers

Según el informe de MIOTI, siete de cada diez líderes pretenden mantener al humano en un papel de supervisión o control del agente, en lugar de limitarlo a la ejecución. Dentro de ese nuevo esquema, un 37% identifica al profesional como supervisor estratégico encargado de evaluar el resultado final, mientras que un 33% contempla un papel de interventor operativo capaz de autorizar pasos críticos.

El cambio afecta incluso a las competencias que las organizaciones deberán desarrollar. Un 47% de los responsables consultados sitúa el reskilling y el upskilling de los profesionales entre las prioridades, con especial atención al prompting avanzado y a la gestión de agentes.

De ahí surge una nueva denominación para un posible perfil profesional: los Agent Managers. El concepto describe una evolución desde los tradicionales People Managers hacia responsables capaces de coordinar no solo equipos humanos, sino también sistemas inteligentes que ejecutan tareas y participan en los procesos de negocio.

La importancia de la seguridad de los datos

Ese rol también está muy relacionado con la preocupación que tienen los directivos sobre la seguridad. El estudio refleja que hay cierta tensión con la autonomía que puedan alcanzar los agentes de IA. El 73% de los líderes está preocupado por las denominadas alucinaciones operativas: errores de los modelos que, en un entorno con capacidad de actuación, podrían dejar de ser simplemente una respuesta incorrecta para convertirse en una acción dentro de un proceso empresarial.

Cuanto mayor sea la capacidad de actuar de la IA agéntica, mayor será también la necesidad de conocer qué sucede detrás de cada decisión. El 69% de los líderes consultados identifica como preocupación la incertidumbre sobre el destino de los datos utilizados por la IA, mientras que el 59% señala la falta de trazabilidad. En paralelo, un 43% considera el gobierno del conocimiento una de las bases necesarias para combatir las alucinaciones.

La gobernanza se convierte así en otra de las piezas centrales de esta nueva etapa. La empresa que quiera delegar tareas en un agente no solo tendrá que determinar qué puede hacer, sino también sobre qué información puede trabajar, qué sistemas puede consultar, qué acciones está autorizado a ejecutar y en qué circunstancias debe detenerse y solicitar supervisión humana.

Así las cosas, MIOTI sitúa datos, arquitectura, gobernanza y personas como los ejes necesarios para pasar de la experimentación a una integración real de los agentes en las organizaciones. Tampoco todos los departamentos avanzarán al mismo ritmo. El 39% de los directivos consultados espera que los primeros casos de éxito aparezcan en operaciones y finanzas, mientras que el 31% los sitúa en marketing y ventas. Otras áreas, como Recursos Humanos, legal, logística o desarrollo de software, aparecen también dentro de este proceso de transformación.

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