Directivos y Empresas

El reto de los directivos en la comunicación de las asociaciones empresariales

Por: Valvanuz Serna Ruiz, socia directora de PROA Comunicación


En el complejo mundo de la representación de los intereses del tejido productivo, las confederaciones, asociaciones y patronales juegan un papel fundamental en la representación y defensa de los intereses generales y comunes del empresariado en la sociedad, ante la Administración pública, las organizaciones profesionales y las instituciones públicas y privadas.

En este contexto, la comunicación se ha convertido en un componente esencial para el éxito de estas organizaciones empresariales porque solo si se cuenta con una estrategia bien definida y un plan de acción bien ejecutado podrán afianzar su influencia, impacto y visibilidad.

La gestión de la comunicación de una compañía es muy diferente a la de una organización empresarial porque es esencial contemplar todas las sensibilidades de los miembros que conforman a esta última.

Precisamente, en este aspecto radica la efectividad de su actividad a la hora de representar los intereses de un sector productivo y el mantenimiento de relaciones fluidas con el resto de agentes implicados. ¿Qué aspectos deben tener en cuenta los directivos a la hora de diseñar la estrategia de comunicación en el mundo asociativo?

equipos de comunicación de las empresas

Claves de la comunicación en las asociaciones empresariales

  1. Una representación precisa. Deben comunicar de manera precisa y representativa los intereses y preocupaciones de su sector. Cualquier información inexacta o sesgada puede dañar su credibilidad y empañar sus relaciones con partes interesadas clave.
  2. Neutralidad política. Tienen que mantener una posición neutral en cuestiones de ámbito político y evitar tomar decisiones partidistas que diluyan su verdadera razón de ser: la representación de un determinado sector productivo y/o por extensión del empresariado español. La comunicación solo debe centrarse en los temas y acciones relevantes que ocupan y preocupan a los sectores productivos.
  3. Transparencia. Es esencial la transparencia en la comunicación. Debe estar claro quiénes las integran, sus objetivos, fines y fuentes de financiación. La falta de transparencia genera desconfianza.
  4. Ética y responsabilidad. Tanto la comunicación como el desempeño de sus actividades deben guiarse por altos estándares éticos, porque solo así se evitará cualquier forma de manipulación, desinformación o prácticas cuestionables que puedan perjudicar al sector y a la sociedad.
  5. Escucha activa. Ser receptivas a las preocupaciones y opiniones no solo de sus miembros, sino también de sus stakeholders. Para ello, hay que mantener canales de comunicación abiertos y tener predisposición a ajustar su enfoque en función de las necesidades y las expectativas cambiantes.
  6. Diversidad de miembros. Los sectores a los que representan pueden incluir una gran variedad de empresas y actores con intereses diversos. La comunicación debe reflejar este ecosistema y tener en cuenta los diferentes aspectos que afectan a un mismo sector.
  7. Diálogo constructivo. Siempre hay que buscar un diálogo constructivo con todos los agentes implicados: gobiernos, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil, entre otros. La comunicación debe estar orientada hacia la búsqueda de soluciones y el entendimiento mutuo.
  8. Gestión de crisis. Deben estar preparadas para gestionar crisis o situaciones difíciles. Para ello es fundamental definir una comunicación clara y transparente que no merme la imagen de confianza que se proyecta al exterior.

Las organizaciones empresariales y sus miembros tienen que estar alineados en la estrategia de comunicación. Esto implica estar dispuesto a apoyar activamente los mismos mensajes e iniciativas. Además, es conveniente contribuir a la construcción de un relato corporativo coherente y persuasivo que agrupe sus perspectivas y necesidades específicas.

La comunicación interna es una piedra angular en este tipo de organizaciones. Hay que fomentar que los asociados participen en las reuniones informativas, la revisión de documentos de comunicación y la colaboración en la formulación de mensajes. Y los asociados tienen que conseguir que su propia comunicación esté en la misma línea que la de la organización que les representa.

Es imprescindible conseguir una comunicación fluida entre todas las partes para que la política de comunicación funcione, porque ante situaciones de crisis o a la hora de afrontar nuevos desafíos los asociados deben estar dispuestos a colaborar con su organización en la gestión de los mismos y en la implementación de la estrategia de comunicación de forma coordinada y coherente.

En definitiva, una comunicación conjunta y alineada contribuirá a una voz unificada y más poderosa en la defensa de las necesidades del sector, así como de los intereses generales y comunes del empresariado en la sociedad.

 

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