Directivos y Empresas

Coworking: Antropológicamente hablando…

He aquí las características de los nuevos espacios coworking, partiendo de la base de la relaciones humanas para crecer desde la colaboración colectiva.

Desde los albores de la humanidad, el homo sapiens ha conseguido prosperar gracias a la capacidad de trabajar conjuntamente con otros de su especie, con un objetivo común, una meta. Desde la necesidad de sobrevivir en un inicio, pasando por el crecimiento económico, hasta llegar a intentar descifrar la esencia de la vida humana y el universo.

Haciendo un breve guiño de una de mis obras favoritas, Sapiens (Yuval Noah Harari), quiero ayudaros a entender uno de los factores más importantes que están favoreciendo el auge de los espacios coworking o flexible workspaces, más allá de los evidentes y materiales como son la rentabilidad, flexibilidad y la propia moda.

No debemos olvidar, que por muchos avances que consigamos, seguimos siendo sapiens, y esto quiere decir que somos seres relacionales que necesitamos de otros para poder crecer como individuos y como grupo.

Las tecnologías que permiten hacer que fluyan las relaciones humanas, son las que mayor crecimiento tienen, incluso las aplicaciones dedicadas a las personas, tienen mayor aceptación y velocidad de propagación que otras, tanto en el ámbito personal como el profesional.

El coworking cambia con las tencologías

La tecnología por un lado y los nuevos modelos de negocio que abandonan el encorsetamiento de las cadenas de producción, abrieron una oportunidad a estos espacios Coworking donde los “sapiens” pueden trabajar libremente y de manera flexible, cuando y como precisen.

Workspaces para obtener formas de trabajo colaborativas.

Estos Workspaces deben favorecer la capacidad de colaborar con otros profesionales de manera activa para poder crecer, y fomentar sinergias que se retroalimenten entre esta “comunidad” y otras adyacentes (entiéndase por adyacentes cualquiera que esté a un golpe de click). Estos entornos, deben favorecer el trabajo en grupo pero también la posibilidad de mantener momentos de abstracción del entorno, para una mayor concentración.; siendo espacios donde trabajamos, somos productivos y nos relajamos al mismo tiempo.

¿Por qué acondiciono mi hogar a mi gusto y no mi espacio de trabajo, si paso el mismo tiempo o más?

La reciente crisis económica, también ayudó a este fin y demostró una vez más el argumento con el que comienzo mi artículo. Ante esta desavenencia, muchas empresas y profesionales optaron por el tele trabajo, con la finalidad de reducir costes. En un principio se pensó que al trabajar desde casa serías productivo, pero se comprobó que una larga estancia trabajando “sólo” provocaba desconexión del proyecto, del grupo y una considerable bajada de productividad e implicación.

La filosofía Coworking se estaba gestando, espacios donde puedo compartir ideas y fracasos, beneficios y gastos,… todo en entornos optimizados donde los grandes despachos dejan su lugar a espacios abiertos, donde las salas de reunión se optimizan para que puedan ser aprovechadas todos los días siendo más eficientes y donde se crea una comunidad, tribu o como queramos llamarlo.

El factor Real Estate también favoreció a la germinación de estos grupos de sapiens. La oferta de locales con una buena “location” y en condiciones óptimas para transformarse era generosa.

Este nuevo modelo de trabajo, fue calando en la sociedad al igual que lo han hecho otros modelos (TV-Netflix; Music-Spotify; Taxi-Uber), despertando el interés de otros grupos de sapiens que no gozan estas bondades. Grandes compañías vieron esto como una oportunidad y decidieron invertir en él, por todos los beneficios conocidos y por supuesto, por este factor también.

Compañías pioneras como Vodafone, Facebook, Google… lo vieron claro y adoptaron este proceso de forma natural, otras más convencionales lo irán acometiendo paulatinamente, y algunas tribus, seguramente, no lo harán.

Es importante entender que este formato de trabajo no sólo atañe a nuevas colonias de sapiens que se agrupan como nómadas autónomos o emprendedores, sino que se amplía a grupos existentes que cambian su modelo, o incluso un formato “hibrido” en el que una tribu de sapiens reestructura su entorno para albergar a otras tribus.

Ahora, que los flexible workspaces & Coworkings se afianzan como una alternativa real al modelo tradicional, será fascinante poder imaginar cómo continuará evolucionando este modelo y que nos deparará en un futuro próximo.


Gabriel Tomé BarreraDirector en Business World Alicante

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