Directivos y Empresas

Con el auge del teletrabajo se han visto varios perfiles de personas: ¿cuál es el tuyo?

Robert Walters, consultora especializada en búsqueda y selección de mandos intermedios y directivos cuenta con una nueva guía digital para sobrevivir al teletrabajo, y en la cual se analizan las tres principales personalidades que han nacido en este nuevo contexto laboral, marcado por el incremento de personas teletrabajando.

EL WORKAHOLIC

Trabaja compulsivamente o más allá de las horas necesarias todos los días, perdiendo tiempo esencial para dormir, estar con su familia o disfrutar de su ocio personal. El workaholic es un adicto al trabajo; le gusta lo que hace, y considera su jornada laboral la base sobre la cual estructurar y diferenciar el resto del día. De manera adicional, algunos workaholics actúan de esta manera porque se sienten obligados a demostrarle a su jefe que su productividad no varía cuando trabaja desde casa.

La mayor amenaza para un adicto al trabajo es el agotamiento o burn out: no toma suficientes descansos ni para un snack rápido, ni para el almuerzo; no tiene tiempo para momentos personales, y trabaja tan duro que no interactúa socialmente con nadie. Todos estos factores juntos pueden provocar un grave agotamiento físico y mental.

horarios indicados para teletrabajadores

Horario laboral sugerido para un Workaholic:

7.00 Despiértate
7.15 Haz una sesión de pilates o yoga u otro deporte
7.45 Dúchate y vístete
8.15 Desayuna mientras ves/lees el periódico/las noticias 
8.45 Organiza tus tareas del día por orden de prioridad
9.00 Empieza a teletrabajar
11.00 Tómate un descanso para tomar un café o comer algo, o hablar con algún compañero del equipo
11.45 Vuelta al trabajo
13.00 Comida: levántate y aléjate de tu zona de trabajo. Dedica al menos 30-60 minutos para que tu cuerpo y cerebro descansen. Da un paseo por la calle; prepara la comida, échate la siesta o lee un libro
14.00 Regresa al trabajo
15.30 Realiza una pausa para tomarte algo, hidrátate; habla con un compañero, realiza una tarea doméstica que no lleve mucho tiempo (por ejemplo, hacer la cama, tender la ropa)
15.45 Regresa al trabajo
16.30 Comienza a gestionar tus últimas tareas del día y establécete tiempos para completar cada una. Evita comenzar una nueva tarea si es compleja o tardarás varias horas en completarla
17:30 Revisa los correos electrónicos que necesites responder antes de finalizar tu jornada
18:00 Final de jornada: cierra tu portátil, sal a caminar, ve una serie o haz algo que te ayude a relajarte

EL SOÑADOR

El soñador es un tipo de profesional que se distrae fácilmente durante su jornada laboral por la actividad que se produce en su casa, o porque él mismo la genera dentro de su hogar. En consecuencia, pasa de ratos de concentración a momentos de gran distracción a lo largo del día. Las diversiones naturales de su mente pueden llevarle a que los proyectos o el trabajo que realiza no coincidan con lo que su responsable espera de él. 

La satisfacción de un soñador respecto al trabajo en remoto puede ser baja, y existe el riesgo de que caiga en una situación de desánimo. Aunque trabajar desde casa resulta una excelente oportunidad para evitar las distracciones típicas de una oficina, para una personalidad como la soñadora, la repentina falta de estructura en su jornada laboral puede terminar minando o inhibiendo su productividad.

Horario laboral sugerido para un Soñador:
7.00 Despiértate
7.15 Desayuna mientras ves/lees el periódico/las noticias 
7.45 Haz ejercicio físico 
8.15 Dúchate y vístete
8.45 Empieza a teletrabajar: establécete unos objetivos para el día y organízalos por urgencia e importancia. Subraya tareas o plazos que debes cumplir 
10.30 Tómate un descanso para tomar un café o comer algo, o hablar con algún compañero del equipo
10.45 Vuelta al trabajo
12.15 Organízate de nuevo: analiza tus tareas y evalúa su progreso. Si vas con retraso, establécete nuevos objetivos para la tarde con el fin de asegurar tu productividad
12.30 Comida: levántate y aléjate de tu zona de trabajo. Dedica al menos 30-60 minutos para que tu cuerpo y cerebro descansen. Da un paseo por la calle; prepara la comida, échate la siesta o lee un libro
13.30 Regresa al trabajo
15.30 Tómate un descanso – bebe agua o hazte un té, y estira las piernas. Si has estado sentado con tu portátil hasta ahora, trata de no mirar una pantalla, incluida la de tu teléfono
15.45 Regresa al trabajo: Revisa tus objetivos de hoy y evalúa su progreso de nuevo. Concéntrate en terminar las tareas más urgentes antes del final de tu jornada
17.15 Comienza a preparar las últimas tareas del día, y establece plazos concretos para terminar las tareas pendientes durante el día siguiente 
18.00 Apaga tu portátil. Darle a tu jornada laboral un final te ayudará a mejorar la concentración, y evitará que trabajes hasta altas horas de la noche para finalizar las tareas que deberías haber realizado durante tu horario de trabajo

EL RECLUSO

Víctima de la excesiva comodidad de su hogar, la personalidad reclusa suele ponerse la misma ropa todos los días, prefiere evitar el contacto con sus compañeros de trabajo, y es experto en ocultarse detrás de correos electrónicos – su principal forma de comunicación. ¿Cuál es el riesgo que se cierne sobre este tipo de personalidad laboral? El aislamiento. A pesar de que realiza bien su trabajo y alcanza sus objetivos, tanto sus responsables como sus compañeros deben ser conscientes de que mantener largos períodos en estas circunstancias, puede provocar un impacto negativo en la salud mental y el bienestar del profesional. 

Este tipo de personalidad debe esforzarse por dar preferencia a las llamadas telefónicas y a las videoconferencias para cualquier asunto que implique escribir más de tres o cuatros líneas de texto; concentrarse en una comunicación de calidad y en participar en las reuniones de equipo, tanto laborales como sociales. Todo estas acciones ayudarán a mejorar su motivación y sensación de conexión con sus compañeros de trabajo. Finalmente, ayudar a los demás, utilizar el tiempo en casa para aumentar sus habilidades y formación, y ser proactivo a la hora de crear nuevas oportunidades para relacionarse con su equipo, paliarán los efectos negativos de tener una personalidad laboral reclusa.

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