7 retos para el año nuevo de las empresas en su relación con la tecnología

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La relación entre la tecnología y la empresa ha pasado a convertirse en una prioridad estratégica porque contar con las herramientas adecuadas es la base para ser competitivos. La digitalización no solo aporta eficiencia y facilita las tomas decisiones, sino que también atrae talento para las organizaciones. Es este último aspecto el más importante para consultoras como Watch&Act, quienes ponen el acento en las personas.

Son ellas las auténticas protagonistas de toda transformación y las que, finalmente, llevan al éxito a cualquier negocio. No obstante, el medio de trabajo es la tecnología y, por tanto, no se puede renunciar a ella, sino abrazarla y crear una cultura que impulsa la relación de ella con los equipos de trabajo. Con la vista puesta ya en el año 2024, afianzar esa relación será una de las grandes claves para las empresas.

“Los retos para 2024 serán la integración de las tecnologías emergentes; la revisión de las estructuras organizativas para hacerlas más flexibles, ágiles, innovadoras, diversas y rentables; y una actitud exigente frente a los cambios para hacerlos reales en plazos, costes y calidad. Además, las empresas que quieran apostar con firmeza por una relación exitosa de sus equipos con la tecnología deberán gestionar adecuadamente el compromiso de los empleados y su confianza en el proyecto empresarial, así como desarrollar las capacidades y potencial de cada una de las personas para alcanzar e incluso superar los objetivos”, afirma Luis Fernando Rodríguez, CEO de Watch&Act.

7 objetivos para afianzar la relación entre la empresa y la tecnología

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Desde el enfoque de Watch&Act, los expertos de esta consultora han compartido una hoja de ruta compuesta por siete objetivos cruciales que las empresas deben considerar para establecer una relación sólida y beneficiosa con la tecnología. Estos son:

  1. Identificar las tecnologías clave que potencien y agilicen el logro de los objetivos empresariales. Esto podría incluir desde la inteligencia artificial hasta la ciberseguridad, herramientas en la nube, sistemas autónomos, Internet de las cosas (IoT), ciencia de datos, entre otras.
  2. Al integrar estas tecnologías, priorizar aquellas que generen un mayor impacto en los empleados, clientes y funcionamiento general del negocio.
  3. Definir la estructura organizativa (tanto en toma de decisiones, funciones y relaciones) que se encargará de materializar la estrategia tecnológica. Esto implica aplicar un modelo to be para establecer el nivel de mejora deseado y cómo involucrar a las partes necesarias para alcanzarlo.
  4. Evaluar la cultura corporativa, alineando el propósito, valores y misión de la organización con el modelo to be y los objetivos de mejora planteados.
  5. Identificar las brechas de conocimiento, habilidades y competencias asociadas a las tecnologías emergentes que la hoja de ruta de la organización demanda.
  6. Vincular estas brechas identificadas con un Plan de Reciclaje/Capacitación, permitiendo a los empleados prepararse y adquirir las habilidades necesarias para emplear eficientemente la tecnología y aumentar su valor como profesionales en la empresa.
  7. Establecer indicadores de eficiencia relacionados con el negocio de la compañía, lo que permite visualizar cómo la gestión del personal y la transformación tecnológica impactan en la operatividad diaria de la empresa. Por ejemplo, en el caso de una cadena hotelera, un indicador podría ser el número de camas desocupadas debido al ausentismo o la rotación del personal.
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