La gran vuelta a la oficina de la que se viene hablando durante los últimos años no parece estar produciéndose de forma generalizada en España.
El teletrabajo en España ha dejado atrás la excepcionalidad provocada por la pandemia y ha entrado en una etapa mucho menos llamativa, pero probablemente más importante para las empresas: la de su normalización.
Actualmente, una de cada dos empresas ofrece alguna posibilidad de teletrabajo a sus empleados, frente al 46% del año anterior. Y el crecimiento procede fundamentalmente del modelo híbrido, presente ya en el 39% de las compañías, cuatro puntos más que en 2025.
Son algunos de los resultados de la VI Radiografía del Teletrabajo en España, elaborada por InfoJobs y publicada en septiembre de 2026. El estudio combina información de la plataforma con datos de organismos como INE y Eurostat y encuestas a trabajadores y responsables empresariales.
La fotografía que emerge resulta especialmente relevante para los departamentos de Recursos Humanos.
El teletrabajo no parece avanzar hacia un escenario en el que todo el mundo trabaje desde casa. Tampoco hacia otro donde todos regresen permanentemente a la oficina.
España está consolidando un modelo intermedio.
Uno de cada cuatro trabajadores ya teletrabaja
Según la encuesta realizada por InfoJobs a más de 4.000 trabajadores en activo, el 25% de los ocupados españoles teletrabaja total o parcialmente en 2026.
El porcentaje permanece idéntico al registrado en 2025 y muy próximo al 24% de 2024.
Dentro de ese 25%, un 19% trabaja en formato híbrido y un 6% lo hace de manera completamente remota.
Los datos de la EPA aportan otra perspectiva. Al cierre de 2025 había 1.766.000 personas que teletrabajaban habitualmente y otras 1.708.000 que lo hacían ocasionalmente.
En conjunto, 3,47 millones de profesionales, 152.000 más que en la medición anterior.
El teletrabajo crece, por tanto, lentamente. Pero permanece lejos del momento excepcional de 2020, cuando el 10,8% de los trabajadores ejercía habitualmente desde casa.
Lo importante quizá sea que, una vez superado aquel contexto, el trabajo a distancia no ha desaparecido.
El modelo híbrido gana la batalla
Los datos de las empresas permiten observar todavía mejor hacia dónde se dirige el mercado laboral.
En 2021, el 74% de las organizaciones consultadas por InfoJobs ofrecía alguna posibilidad de teletrabajar. La cifra cayó posteriormente hasta el 45% en 2024.
Desde entonces ha cambiado la tendencia: pasó al 46% en 2025 y alcanza ahora el 50% en 2026.
Pero prácticamente todo el crecimiento procede del trabajo híbrido.
El 39% de las compañías permite actualmente trabajar parcialmente a distancia, frente al 35% del año anterior. En cambio, solo un 11% permite hacerlo completamente desde casa.
El gráfico de evolución empresarial del informe (página 21) resulta especialmente ilustrativo: tras varios años de retroceso, la curva vuelve a crecer gracias a la combinación de oficina y hogar.
Para las empresas, la discusión parece estar dejando de ser teletrabajo sí o no.
La pregunta es cuánto teletrabajo tiene sentido.
El 75% de las empresas no piensa cambiar su modelo
Otro dato desmonta la idea de una retirada empresarial generalizada.
Tres de cada cuatro compañías, el 75%, tienen previsto mantener durante los próximos meses las condiciones actuales de trabajo.
Un 8% pretende ampliar las posibilidades de teletrabajo.
En sentido contrario, únicamente un 3% planea reducirlo y un 1% eliminarlo.
Es decir, solo el 4% de las empresas consultadas contempla dar próximamente algún paso hacia una menor flexibilidad.
Esta fotografía contrasta además con la percepción de algunos profesionales: el 15% de los trabajadores cree que las posibilidades de teletrabajo se reducirán o desaparecerán, aunque únicamente ese 4% de las organizaciones declara tener esos planes.
La vuelta masiva a la oficina parece, al menos según este estudio, bastante más presente en la percepción de los empleados que en las decisiones declaradas por las empresas.
Obligar a volver a la oficina puede tener un coste para las empresas
Para los responsables de talento, uno de los datos más importantes aparece cuando InfoJobs pregunta a los profesionales qué harían si aumentase la presencialidad.
Si simplemente se incrementaran los días de oficina, el 35% buscaría otro empleo, aunque el 41% asegura que no cambiaría de trabajo y un 24% tiene dudas.
Pero la reacción se endurece cuando el escenario planteado es una vuelta al trabajo 100% presencial.
En ese supuesto, el 39% de las personas que actualmente teletrabajan buscaría otro empleo que mantuviese esa posibilidad.
Otro 25% permanecería en su compañía, pero intentaría negociar un aumento salarial. El 19% continuaría trabajando en ella, aunque reconoce que estaría más desmotivado.
Solamente un 17% asegura que mantendría empresa, puesto y nivel de compromiso.
Para una organización que esté valorando aumentar la presencialidad, la ecuación tiene por tanto más variables que el coste de la oficina.
Hay que incorporar retención de talento, motivación, salario y capacidad de contratación.
La casa gana para concentrarse; la oficina, para colaborar
El informe aporta además una respuesta interesante a otra discusión habitual: ¿dónde somos más productivos?
No existe una respuesta única.
Depende de la tarea.
El 44% de los profesionales considera su casa el mejor lugar para realizar trabajos que necesitan concentración profunda, mientras que únicamente un 26% elige la oficina.
Cuando la actividad necesita interacción, ocurre exactamente lo contrario.
El 59% prefiere la oficina para tareas colaborativas con el equipo; el 51%, para reuniones y coordinación de empleados; el 47%, para resolver situaciones imprevistas; y el 39%, para tomar decisiones importantes.
En formación y aprendizaje existe empate: un 31% elige la casa y otro 31% la oficina. Lo mismo sucede prácticamente con las tareas creativas y de generación de ideas, con un 29% en ambos espacios.
El gráfico de la página 19 ofrece así uno de los argumentos más interesantes en favor del modelo híbrido.
Casa y oficina no necesariamente compiten.
Pueden servir para cosas distintas.
Solo el 22% puede elegir cómo quiere trabajar
La flexibilidad, sin embargo, está lejos de ser universal.
El 42% de los ocupados consultados asegura que no puede teletrabajar por la propia naturaleza de su trabajo.
Otro 36% sí desempeña una actividad potencialmente compatible, pero no puede elegir su modelo laboral.
Solo un 22% de los ocupados afirma poder escoger la fórmula bajo la que trabaja.
Esto introduce una cuestión relevante para interpretar cualquier estadística sobre teletrabajo.
No todos los empleos pueden compararse.
Una gran parte de la economía depende inevitablemente de actividades presenciales. Por eso resulta especialmente revelador observar qué ocurre en aquellos sectores donde trabajar a distancia sí es técnicamente viable.
Y las diferencias son enormes.
El 68% de las ofertas de IT permite teletrabajar
Entre enero y agosto de 2026, InfoJobs publicó 174.782 vacantes con alguna modalidad de teletrabajo, equivalentes al 11% de todas las posiciones ofertadas en la plataforma.
El porcentaje es idéntico al registrado durante el conjunto de 2025, aunque el volumen acumulado hasta agosto resulta inferior al del mismo periodo del año anterior.
Por sectores, comercial y ventas concentra el mayor número de posiciones remotas, con más de 40.000.
Pero cuando se analiza el peso del teletrabajo dentro de cada actividad, cambia completamente la clasificación.
El 68% de las vacantes de informática y telecomunicaciones permite trabajar en remoto, seguido del sector legal, con un 60%, y finanzas y banca, con un 47%.
En determinadas profesiones tecnológicas la penetración es todavía mayor.
El 91% de las vacantes para analista IT incluye teletrabajo; entre desarrolladores backend alcanza el 88%; entre frontend engineers, el 81%; y entre consultores TIC, el 80%.
Para un profesional tecnológico, la flexibilidad ha dejado prácticamente de ser un beneficio extraordinario.
Empieza a formar parte de las condiciones con las que compiten las empresas por contratar talento.
Madrid concentra casi cuatro de cada diez vacantes
También existen grandes diferencias territoriales.
La Comunidad de Madrid concentra el 37% de las vacantes con teletrabajo publicadas en InfoJobs, seguida de Cataluña, con el 19%, y Andalucía, con el 12%.
Madrid y Barcelona lideran igualmente en términos provinciales, con alrededor de 65.000 y 28.000 posiciones respectivamente, aunque ambas registran un descenso frente al año anterior.
El movimiento más llamativo se produce en otras provincias.
Alicante incrementó un 22% las vacantes con teletrabajo y Murcia nada menos que un 64% entre enero y agosto respecto al mismo periodo de 2025.
El trabajo remoto puede contribuir así a modificar progresivamente el mapa geográfico del talento, aunque la oferta siga estando fuertemente concentrada en los grandes polos económicos.
España continúa por debajo de Europa
Hay un dato que impide interpretar la estabilización como una expansión extraordinaria.
España sigue teletrabajando menos que la media de la Unión Europea.
Según los datos de Eurostat correspondientes a 2025 recogidos en el informe, el 8% de los trabajadores españoles trabaja habitualmente en remoto —entendido en esta estadística como más de la mitad de sus jornadas— frente al 9% de media de la UE-27.
La distancia es mucho mayor respecto a los países líderes.
Finlandia alcanza el 21% e Irlanda el 19%. Bélgica y Alemania se sitúan en el 13%.
España, por tanto, no se encuentra ante una revolución del trabajo remoto.
Lo que está viviendo es algo posiblemente más estructural: su incorporación estable al funcionamiento ordinario de una parte del mercado laboral.
La flexibilidad se convierte en una decisión de talento
Los datos de InfoJobs dejan una fotografía bastante alejada de los extremos que han dominado el debate desde 2020.
Ni la oficina ha muerto ni el teletrabajo está desapareciendo.
Las empresas parecen converger hacia una solución intermedia en la que la presencialidad mantiene un papel fundamental para colaborar, coordinar equipos, resolver imprevistos y tomar determinadas decisiones, mientras el hogar gana terreno para las actividades que exigen concentración.
Para los directivos, la consecuencia va más allá de decidir cuántos días deben acudir los trabajadores a la oficina.
En sectores donde la flexibilidad está muy extendida, modificar unilateralmente el modelo puede convertirse en una decisión de competitividad laboral.
El dato del 39% de teletrabajadores dispuestos a buscar otro empleo ante una presencialidad total resulta especialmente significativo.
La flexibilidad se ha convertido para una parte de los profesionales en algo que están dispuestos a defender incluso cambiando de empresa.
El debate empresarial de los próximos años probablemente no consistirá en elegir entre casa u oficina.
Consistirá en diseñar qué trabajo merece hacerse en cada lugar.

