Iberdrola ha presentado sus resultados correspondientes al año 2025, confirmando que se encuentra en el mejor momento de su dilatada historia por lo que ha hecho y lo que está por hacer, especialmente en Estados Unidos y Reino Unido, mercados hoy muy calientes para la entidad liderada por Ignacio Galán.
El ejercicio 2025 se cierra para Iberdrola con cifras históricas que le colocan como uno de los grandes actores internacionales en su sector. La cifra que más llama la atención del balance está en el capítulo inversor, donde la organización ha dedicado un volumen sin precedentes: 14.460 millones de euros. Además, destaca la cifra de beneficios, en crecimiento sostenido, la generación de caja, así como los datos sobre la retribución a los accionistas. El éxito de todos los indicadores se traduce en una apuesta clara por las redes eléctricas y las renovables en todo el mundo.
El grueso de las inversiones se ha concentrado en infraestructuras de transporte y distribución en Estados Unidos y Reino Unido, dos de los mercados estratégicos para la compañía actualmente, que “serán los principales motores de crecimiento para los próximos años”, según ha manifestado el presidente de la compañía. No en vano, tras los resultados del primer semestre de 2025, la entidad anunció una ampliación de capital precisamente para abordar las oportunidades que se atisbaban en estas regiones en el mundo.
Aunque 2025 haya supuesto un récord en las inversiones, la política de Iberdrola en este capítulo ha sido muy clara durante años atrás. Y tal esfuerzo inversor aporta resultados, ya que el negocio regulado de Redes, donde las inversiones han crecido un 13% en 2025, han elevado la base de activos hasta los 51.000 millones de euros.
Beneficio al alza y dividendo creciente: los accionistas notarán los efectos de los resultados de Iberdrola en 2025
El impacto de estas inversiones se ha traducido directamente en resultados. El beneficio neto creció un 12%, hasta alcanzar los 6.285 millones de euros, consolidando un nuevo máximo histórico para la compañía.
En paralelo, el consejo propondrá un dividendo de 0,68 euros por acción, lo que supone destinar 4.500 millones de euros a la retribución de sus accionistas, un 12% más que el ejercicio anterior. La política de dividendos se mantiene como uno de los pilares de la estrategia financiera, reforzando el atractivo del grupo para inversores institucionales y minoristas.
La generación de caja también mostró fortaleza, con un incremento del 8% hasta los 12.800 millones de euros. Esta mejora, junto con la rotación de activos y la ampliación de capital realizada el año anterior, permitió reducir la deuda en 1.500 millones de euros, fortaleciendo la estructura financiera y mejorando los niveles de liquidez.
Más capacidad renovable y liderazgo en contratos a largo plazo
Por áreas de negocio, en Generación la energética ha puesto en operación 2.700 nuevos megavatios (MW) a lo largo del año y mantiene 4.600 MW adicionales en construcción. La compañía refuerza así su perfil renovable y su capacidad para atender una demanda eléctrica creciente, especialmente en economías avanzadas que aceleran su electrificación.
Un elemento diferencial ha sido su posición en el mercado de acuerdos de compra de energía a largo plazo (PPAs, por sus siglas en inglés). Iberdrola se mantiene como líder en Europa y ha logrado vender el 100% de su producción de este año mediante contratos a largo plazo, lo que aporta visibilidad de ingresos y estabilidad financiera en un entorno volátil.
Empleo y contribución fiscal: el otro impacto de la actividad de la energética en 2025
Más allá de los resultados económicos, el crecimiento inversor ha tenido un reflejo directo en empleo y desarrollo social. Durante 2025, la compañía incorporó 4.500 nuevos profesionales, elevando su plantilla total por encima de las 45.400 personas.
Además, realizó compras por más de 13.200 millones de euros a decenas de miles de proveedores, contribuyendo indirectamente al sostenimiento de cerca de medio millón de puestos de trabajo. Este efecto tractor refuerza su papel como uno de los grandes dinamizadores industriales en los países donde opera.
La contribución fiscal también alcanzó niveles récord. Iberdrola aportó más de 10.400 millones de euros a las arcas públicas en sus distintos mercados, de los cuales cerca de 4.700 millones correspondieron a España. Estas cifras consolidan su peso en la financiación de servicios públicos e infraestructuras nacionales.
En el ámbito de la innovación, la compañía volvió a situarse como la eléctrica privada que más invierte en I+D+i en el mundo, con 425 millones de euros destinados a investigación y desarrollo. Este esfuerzo tecnológico resulta clave para optimizar redes, integrar renovables y avanzar en soluciones de almacenamiento y digitalización.
125 años y un punto de inflexión
El ejercicio 2025 adquiere un significado especial al coincidir con la antesala del 125 aniversario de la compañía. Iberdrola afronta esta efeméride con una capitalización bursátil récord de 135.000 millones de euros y con una hoja de ruta clara para los próximos años.
Las previsiones para 2026 apuntan a un beneficio neto superior a los 6.600 millones de euros, mientras que los proyectos actualmente en construcción permitirían superar los 7.600 millones en 2028. Estas estimaciones reflejan la confianza del grupo en su modelo de crecimiento sostenido.
Uno de los puntos de inflexión en esos casi 125 años de historia de la compañía se produjeron justo hace un cuarto de siglo. En 2001, la compañía anticipó que las infraestructuras eléctricas serían esenciales para atender una demanda creciente y para facilitar la transición energética. Sobre esa visión que ha querido subrayar Galán se construyó una estrategia basada en crecimiento orgánico, diversificación geográfica y acceso a financiación y tecnología. Los resultados y la comparativa en estos últimos 25 años saltan a la vista.

