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#HablemosClaro: la campaña de LevelUp en las calles para conocer qué percepción tienen los ciudadanos sobre el papel de las empresas en la economía

la figura del empresario

¿Qué imagen tiene hoy la sociedad española del empresario? ¿Se le percibe como un motor de progreso, como una figura controvertida o como un actor distante de la realidad cotidiana? Estas preguntas, que habitualmente quedan relegadas al debate académico o político, han saltado ahora al espacio público en forma de experimento social.

Desde el 16 hasta el 30 de marzo, calles de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla se convierten en escenario de una iniciativa que invita a la reflexión directa de los ciudadanos. Bajo el nombre de #HablemosClaro, la escuela de negocios Level UP ha puesto en marcha una campaña que busca medir la percepción social sobre la empresa y quienes la impulsan.

La propuesta se articula a través de una serie de preguntas distribuidas en espacios urbanos. Cuestiones aparentemente simples, pero cargadas de significado: “¿Cómo definirías a un empresario de éxito: héroe, explotador o corrupto?” o “¿Preferirías que tu hijo apruebe una oposición, emprenda o consiga un buen trabajo?”. Interrogantes que apelan directamente a creencias profundas y a la cultura económica del país.

Campaña #HablemosClaro de LevelUp en Plaza Castilla de Madrid.

La figura del empresario, el papel de la empresa en la economía…

Más allá de provocar una reacción inmediata, el objetivo de la iniciativa es abrir un debate colectivo. En un país donde el 99,8% del tejido empresarial está formado por pequeñas y medianas empresas, responsables de una parte sustancial del empleo y la actividad económica, la percepción social del empresario adquiere una relevancia estratégica.

Sin embargo, esa percepción no siempre se corresponde con el peso real de la empresa en la economía. La figura del empresario suele aparecer en el debate público rodeada de estereotipos, en ocasiones polarizados, que oscilan entre la admiración y la crítica. Precisamente, esta brecha entre realidad y percepción es el punto de partida del experimento.

“Hablamos mucho de empresa, liderazgo o emprendimiento, pero pocas veces nos detenemos a analizar cuánto entendemos realmente cómo funciona un negocio”, explica Carlos Delgado, CEO de Level UP. La iniciativa, añade, busca obtener una fotografía más precisa de cómo se percibe hoy la realidad empresarial en España.

Un QR para emitir una respuesta

El formato elegido refuerza ese objetivo. Las preguntas, visibles en espacios públicos, invitan a una reflexión espontánea, fuera de los entornos habituales de análisis. Quienes se encuentran con ellas pueden participar escaneando un código QR desde su teléfono móvil, aportando así su opinión de forma directa.

Las respuestas recogidas permitirán elaborar una radiografía social sobre la percepción del empresariado: su papel en la generación de riqueza, su contribución al empleo o su responsabilidad dentro del sistema económico. Un ejercicio que no solo pretende medir opiniones, sino también poner sobre la mesa un debate más amplio sobre la cultura empresarial en España.

La campaña parte de una premisa clara: la empresa es uno de los motores fundamentales de la economía. Sin embargo, ese papel no siempre se traduce en una valoración social homogénea. Factores como la desconfianza hacia determinadas prácticas empresariales, la percepción de desigualdad o la falta de conocimiento sobre el funcionamiento interno de las compañías influyen en la construcción de esa imagen.

Al mismo tiempo, el contexto actual añade nuevas capas de complejidad. La transformación digital, los cambios en el mercado laboral o el auge del emprendimiento han redefinido el papel del empresario y han ampliado el debate sobre su responsabilidad social. En este escenario, comprender cómo se percibe esta figura resulta clave para anticipar tendencias y diseñar políticas o estrategias empresariales más alineadas con la sociedad.

Iniciativas como #HablemosClaro ponen de manifiesto que la conversación sobre la empresa no se limita a los despachos o a los foros especializados. Se trata de un debate que atraviesa la vida cotidiana y que influye en decisiones tan personales como el futuro profesional de las nuevas generaciones.

 

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