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Botín sitúa a la universidad como motor de la empleabilidad en la era de la IA, pero hay retos que urge abordar

presentación Informe 2025 de la Fundación CYD

El Informe 2025 de la Fundación CYD ha sido presentado oficialmente por la presidenta de esta organización, Ana Botín, líder de Banco Santander. Se trata de una de las principales referencias en el análisis de la evolución del sistema universitario español, el cual examina aspectos clave como la gobernanza, la financiación, la empleabilidad, la investigación, la internacionalización o la equidad en el acceso a la educación superior. En esta edición, el informe destaca la fortaleza del sistema en materia empleabilidad

Entre sus conclusiones destaca la fortaleza del sistema universitario español en términos de inserción laboral de los graduados. No obstante, el informe también identifica áreas de mejora, especialmente en la internacionalización de las universidades y en la transferencia de conocimiento hacia el tejido empresarial.

Otro de los aspectos analizados es la financiación. Según el informe, el gasto público universitario ha aumentado en los últimos años y alcanzó el 0,75 % del PIB en 2022. Aun así, esta cifra se mantiene lejos del objetivo del 1 % fijado para 2030 por la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU).

Además, las universidades públicas todavía no han recuperado completamente el nivel de financiación previo a la crisis financiera. En el curso 2023, los presupuestos seguían siendo aproximadamente un 10 % inferiores en términos reales respecto a los niveles de 2009.

El informe también pone de relieve la creciente diversidad del sistema universitario español, aunque advierte de una falta de especialización estratégica entre las instituciones. Esta situación limita, en algunos casos, la capacidad de diferenciación y competitividad internacional de las universidades.

El modelo universitario, según Botín

Botín ha reflexionado sobre el contenido del Informe 2025 de la Fundación CYD, en un sesión con el físico y neurocientífico Mariano Sigman, moderada por el periodista y escritor Rubén Amón. Durante el diálogo, la presidenta de Banco Santander defendió el papel de liderazgo que las universidades deben asumir ante los cambios sociales y económicos que ya están en marcha. Para Botín, la educación sigue siendo la herramienta más poderosa para impulsar la transformación individual y colectiva.

“La educación no es todo, pero lo es casi todo”, afirmó. “Es la herramienta más poderosa para transformar a las personas, y la universidad debe seguir siendo un espacio para generar conocimiento, formar criterio y desarrollar el espíritu crítico, algo que hoy es más necesario que nunca”.

En su opinión, las instituciones académicas no solo deben transmitir conocimientos técnicos, sino también fomentar capacidades que permitan a los estudiantes adaptarse a un entorno profesional en constante evolución. En un escenario caracterizado por la incertidumbre tecnológica, el pensamiento crítico y la capacidad de aprendizaje continuo se convierten en competencias clave.

Inteligencia artificial y cambio cultural

Uno de los temas centrales de la conversación fue el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad y en el mundo del trabajo. Botín subrayó que esta tecnología representa una oportunidad histórica para mejorar la productividad y acelerar la innovación, pero también exige profundas transformaciones en la forma de trabajar y de aprender.

“La inteligencia artificial es una oportunidad que puede multiplicar la productividad”, señaló. Sin embargo, añadió que su adopción no depende únicamente de la tecnología disponible, sino de la capacidad de las organizaciones para adaptarse culturalmente.

“La adopción de la IA es sobre todo una cuestión de cambio cultural, que es lo más difícil. Las empresas debemos ser capaces de transformar nuestra forma de trabajar”, explicó.

Según su visión, la educación desempeña un papel clave en ese proceso de transformación. Si cambian las formas de aprendizaje, argumentó, cambiarán también las dinámicas laborales y la capacidad de crecimiento económico. “Si logramos cambiar la forma en que trabajamos, esto tendrá un impacto directo en el crecimiento y en nuestra competitividad. Por eso, nuestro futuro sigue estando en las aulas”.

La presidenta de la Fundación CYD también defendió la necesidad de fomentar el uso responsable de la inteligencia artificial dentro del sistema educativo, en un marco regulado y con un papel activo del profesorado. “Hay que animar a usar la IA, dentro de un marco que hay que definir, y los profesores deben estar por delante de los alumnos”, subrayó.

Un punto de inflexión para la educación

Desde una perspectiva científica, Mariano Sigman coincidió en que la inteligencia artificial supone un cambio de paradigma para el sistema educativo. Según explicó, el modelo tradicional de enseñanza se basa en una relación implícita entre profesor y alumno: el docente transmite conocimientos que el estudiante todavía no posee.

Sin embargo, la irrupción de sistemas de inteligencia artificial capaces de generar información y resolver problemas altera esa lógica tradicional. “La educación se basa en un conocimiento que tú no tienes y que te habilita para adquirir otros conocimientos. En el contexto actual, esa relación implícita se pone en cuestión”, señaló.

Este fenómeno, añadió, no afecta únicamente a la universidad, sino al conjunto del sistema educativo. Las instituciones académicas se enfrentan ahora al reto de redefinir qué deben enseñar y qué habilidades necesitarán los estudiantes en un entorno donde el acceso al conocimiento es prácticamente ilimitado.

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