Directivos y Empresas

La comunicación empresarial tiene dos grandes preocupaciones

La mayoría de los directores de comunicación afirma que la transparencia en la recopilación de datos personales es prioritaria y más de la mitad de ellos admiten estar preocupados en las fake news.

Según la última edición del Ipsos Reputation Council, con la opinión de 154 expertos de comunicación de 20 países, una de las preocupaciones de estos directivos radica en la credibilidad de los mensajes de las organizaciones, dada la aparición y expansión de las fake news.

Es una cuestión de confianza y reputación, asuntos que conforman las principales estrategias comunicativas de los negocios actuales. En este sentido, de la investigación se desprende que la reputación impacta directamente en la cuenta de resultados de una organización. Así lo ve el 85% de los directivos.

¿Existe crisis de confianza en las empresas?

La respuesta es no, según la opinión del 59% de estos profesionales. Aún así, es difícil generalizar con este tema, ya que los niveles de acercamiento a las empresas varían en función de los países, y fluctúan también entre las diferentes generaciones y sus intereses.

Comunicación empresarial.

No obstante, cualquier crisis de credibilidad en las marcas ha de ser combatida desde los propios empleados, considerados como los grandes embajadores por el 82% de los dircom.

Por eso los profesionales del sector deben poner en marcha estrategias que generen sentimiento de pertenencia y corporativismo en los empleados. Cada persona es un medio de comunicación en sí mismo, por eso se debe trabajar con especial ahínco con los empleados, porque son ellos los primeros y más importantes portavoces de la empresa.

En la misma línea se encuentra el concepto de la sostenibilidad. Es una de las grandes exigencias de las nuevas generaciones: que las empresas estén comprometidas con la comunidad. El poder de transformación de una marca debe tener su repercusión en una sociedad más sostenible.

¿Cómo se gestiona una crisis en la actualidad?

Ahora bien, todas las firmas están expuestas a una crisis, sea por acción, omisión o, incluso, su vinculación con fake news. una vez que se produce la crisis reputacional, existen unos factores cruciales para frenarla. Los encuestados destacan la importancia de contar con un historial minucioso de los grupos de interés involucrados para construir reputación.

También hay que tener una planificación previa para comprender los posibles desencadenantes y los roles del equipo en toda la empresa cuando surge un problema.

Tras la gestión del momento de la crisis, hay que crear una estrategia para trabajar la resilencia y paliar los posibles daños surgidos. La capacidad de recuperarse depende de varios factores: el alcance que haya tenido la crisis, el compromiso del liderazgo corporativo, la exhaustividad de los planes de preparación y el compromiso de los empleados.

No obstante, todos los encuestados ponen el foco en dos aspectos prioritarios: la importancia de haber creado una reputación sólida antes de que ocurra la crisis y una planificación minuciosa posterior.

…porque las fake news seguirán siendo protagonistas este año

De un modo u otro, el profesional de la comunicación empresarial se tendrá que acostumbra a convivir con las fake news, puesto que seguirán teniendo protagonismo este año.

Las principales amenazas que presentan estas noticias son, por un lado, su fácil propagación, mientras que las aclaraciones o desmentidos nunca alcanzan la misma viralidad. Y por otro lado, la creación de un ambiente de desconfianza que impida que los  mensajes transmitidos por las empresas no calen en un público cada vez más incrédulo.

Junto a las noticias falsas, los otros riesgos reputaciones que han surgido al calor de las nuevas tecnologías son la amenaza de los ataques procedentes de hackers y el uso de los datos personales de los clientes por parte de terceros.

El gran desafío actual procede de la existencia de un mundo digital basado en datos. Ahora todas las organizaciones son empresas de datos. Hay pocas empresas en el mundo que no recopilen datos como parte de su actividad comercial, ya sea información de consumidores, proveedores o clientes. Ninguna industria es ajena a estos desafíos

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