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COP25, ¿qué objetivos pretende la cumbre mundial del Clima?

A lo largo de quince días que dura la cumbre mundial del Clima COP25,  expertos de distintos países y distintas temáticas tratarán de abordar, discutir y llegar a un acuerdo para alcanzar  los objetivos de COP25 que luego se tendrán que cumplir para reducir el calentamiento global. 

Representantes de todo el mundo se reunirán a partir del lunes en Madrid para el inicio de la cumbre COP25 sobre el cambio climático.

La cumbre es consecuencia de un importante estudio de las Naciones Unidas que muestra que el objetivo de mantener el cambio climático a 1,5ºC por encima de las temperaturas medias preindustriales, el umbral en el que el cambio climático se convierte en catastrófico, es casi imposible.

El planeta está en camino de alcanzar los 3,2°C de calentamiento por encima de los niveles preindustriales para el año 2100.

Para mantenerse por debajo del umbral de 1,5°C, las emisiones mundiales tendrían que reducirse en más de un 7% cada año entre 2020 y 2030.

Eso significa que las emisiones en 2030 tendrían que ser un 55% más bajas que en 2018, algo que de no cambiar nada no podrá continuar de este modo.

 

COP25, Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

Ahí es donde entra en juego la reunión de Madrid. La 25ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, más conocida como COP25, según la ministra chilena de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, quien presidirá las negociaciones.

 

En la cumbre COP25, los países acordarán los mecanismos para cumplir los objetivos de COP25 y sus compromisos climáticos. Al menos intentarán evitar el peor de los escenarios, que es lo que apuntan los máximos expertos en distintas materias.

 

Los países acordarán los mecanismos para cumplir los objetivos de COP25 y sus compromisos climáticos.

Al menos intentarán evitar el peor de los escenarios, que es lo que apuntan los máximos expertos en distintas materias.

De los muchos temas que se abordarán estos días en Madrid, uno de los que más destaca será el debate sobre el establecimiento de normas para los mercados internacionales de carbono, uno de los pocos esfuerzos coordinados internacionalmente para contener el cambio climático.

 

Muchos países planean cumplir sus objetivos climáticos en parte comprando créditos de carbono para compensar sus propias emisiones, pagando para evitar la deforestación en otros países o plantando árboles.

Los cambios en el uso de la tierra, incluida la deforestación, representan actualmente, entre otros, alrededor de una cuarta parte de las emisiones mundiales.

En la práctica, las compensaciones son controvertidas. Como han informado los periodistas durante años, es difícil asegurarse de que no se cosechen los árboles más tarde.

Mientras que los árboles de larga vida en ecosistemas diversos y nativos tienen el potencial de almacenar enormes reservas de carbono, los árboles plantados para compensar son a menudo temporales.

En algunos casos, las plantaciones de eucalipto o palma aceitera pueden considerarse como «reforestación», a pesar de que se siembran sólo para ser taladas (eucalipto) o tienen impactos medibles y devastadores sobre el medio ambiente (palma aceitera).

Es más, los créditos de carbono son a menudo demasiado baratos para competir financieramente con los factores que impulsan la deforestación, como la ganadería o la minería.

 

Créditos climáticos

También es difícil evitar el doble cómputo de los créditos. Si, por ejemplo, Alemania comprara cinco unidades de créditos de carbono para la plantación de árboles en Brasil, tanto Alemania como Brasil podrían contar esas emisiones ahorradas en sus presupuestos de carbono.

Por supuesto, la atmósfera no cuenta las emisiones de esa manera.

Durante la reunión anterior de conversaciones sobre el clima, el proyecto de normas para los mercados de carbono habría prohibido la doble contabilidad de los créditos. La delegación del Brasil se opuso a ello.

Como hogar de una gran parte de la selva amazónica, es probable que Brasil albergue gran parte de las compensaciones de carbono del mundo. Sería ventajoso poder contar los proyectos financiados por otros para su propio objetivo climático.

La cuestión se aplazó hasta la cumbre de este año y tendremos que estar atentos para saber a que acuerdo se llega finalmente.

Acuerdo de París

En la reunión de Madrid se determinará cómo se pondrán en práctica las promesas del Acuerdo de París.

Esperemos que esta cumbre, COP25 , que se celebra en Madrid sirva para poner de manifiesto lo mucho que nos estamos jugando, y que de esta cumbre salgan acuerdos que se cumplan para el futuro .

Ahora más que nunca podemos decir, que el futuro de la vida en la Tierra está en juego.

 

 

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