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Lo que el mercado de divisas no te dice en agosto: el riesgo que se esconde en la calma

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Agosto ha vuelto a instalar su calma habitual en los mercados. El EUR/USD apenas se ha movido en las últimas dos semanas un 0,5%. La volatilidad ha caído al 5,8%, su nivel más bajo desde noviembre de 2024. Para cualquier directivo financiero que sigue los mercados, la lectura inmediata es tranquilizadora: nada que gestionar, nada que decidir.

Es exactamente esa sensación la que puede resultar más peligrosa.

La historia de los mercados financieros tiene una relación particular con agosto. La crisis financiera global empezó a intensificarse en agosto de 2007. En agosto de 2015, China devaluó el renminbi tres veces en cuestión de días. En agosto de 2018, la lira turca se desplomó casi un 20% en una semana. Más recientemente, una decisión inesperada del Banco de Japón sacudió los mercados de divisas antes de propagarse a la deuda soberana y a las acciones tecnológicas. No son coincidencias: agosto combina baja liquidez, equipos reducidos y una vigilancia menor. Es el momento en que un catalizador inesperado puede mover los mercados mucho más de lo que cualquier modelo prevería.

Dos lecturas, una decisión

Esta semana conviven dos interpretaciones del mercado que llevan a conclusiones muy distintas para cualquier empresa con operaciones internacionales.

La primera: el mercado ha descontado la trayectoria de la Reserva Federal y no ve motivo para moverse antes de septiembre. La calma es técnica, esperada, racional. Bajo esta lectura, el directivo financiero puede relajarse.

La segunda: lo que el mercado todavía no ha integrado es el riesgo energético europeo. Las tensiones en el Estrecho de Ormuz siguen en el trasfondo, y la señal ya es visible en otros activos: el EUR/CAD ha caído un 0,85% en la semana, impulsado por una subida de doble dígito del petróleo. Si esa presión energética se traslada al euro en septiembre, cuando los mercados retomen actividad con toda su liquidez, el movimiento puede ser brusco.

Para el directivo que tiene que decidir si cubre su exposición en divisas o espera, la elección entre estas dos lecturas no es menor. Y hay un argumento que suele pasarse por alto: un período de volatilidad tan baja es precisamente el momento en que una cobertura de divisa cuesta menos. Esperar a que el riesgo se materialice es esperar a que el precio de cubrirse suba.

El yen y el yuan: dos corredores clave para la empresa española

Más allá del EUR/USD, dos pares de divisas merecen atención especial para las empresas españolas con actividad internacional.

El yen japonés sigue depreciándose a pesar de la intervención americana. Los inversores institucionales mantienen posiciones para una mayor caída. Para una empresa española que importa productos japoneses o tiene operaciones en Asia, esto tiene implicaciones directas en sus márgenes — especialmente si esos contratos están denominados en yenes sin cobertura.

El yuan chino, en cambio, se mantiene estable en torno a 7,80, respaldado por el superávit comercial de China. Es una buena noticia a corto plazo para las pymes españolas cuyo principal corredor de pago es USD hacia China — que según nuestros datos es el corredor más utilizado y también el más lento del mercado. La estabilidad del yuan en agosto reduce uno de los factores de incertidumbre en ese corredor, pero no elimina el riesgo de ejecución que caracteriza los pagos a China en períodos de baja liquidez.

Lo que el directivo financiero debe hacer ahora

No existe una respuesta única. Pero sí hay decisiones que es mejor tomar cuando los mercados están tranquilos que cuando ya están en movimiento.

Primero, revisar la exposición en divisas no cubierta. Si la empresa tiene pagos o cobros relevantes en dólares, yenes o yuanes en las próximas semanas, este es el momento más barato para valorar una cobertura.

Segundo, planificar los pagos internacionales con antelación. La liquidez en agosto es estructuralmente menor — los spreads son más amplios, la ejecución es más cara y los errores más costosos. Un pago mal ejecutado en una tarde de agosto puede costar decenas de miles de euros más de lo necesario.

Tercero, no confundir calma con ausencia de riesgo. El mercado de divisas tiene una larga historia de sorpresas en agosto. El riesgo geopolítico en el Estrecho de Ormuz, la posición de los hedge funds en divisas de alto rendimiento y la fragilidad de la liquidez estacional son factores que no desaparecen porque los mercados estén tranquilos. Simplemente esperan.

Agosto puede parecer el peor momento para pensar en divisas. Cuando en realidad es uno de los mejores.

 

 

Luis Miguel García

Director General de iBanFirst en España

 

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