Nos hemos encontrado con la corrección de finales de febrero y comienzos de marzo.Lo cierto es que la mencionada corrección ùnicamente preocupó, mientras se produjo, a los profesionales del sector, y sin embargo, y aunque pueda parecer sorprendente, a quien menos preocupó fue a los inversores finales.
En ningún momento cundió el pánico, en ningún caso los inversores se lanzaron a vender sus posiciones, sino que más bien al contrario, cada vez que las caídas arreciaban aparecía dinero.Probablemente esto sucedió así porque los inversores extrapolaron la caída de abril-mayo de 2006 y su posterior recuperación con el recorte de este año, cuando la verdad es que la situación, desde un punto de vista macroeconómico, distaba mucho de ser similar.
Desde un punto de vista macroeconómico los ojos del mundo están puestos en la ralentización o, incluso, posible recesión de la economía en EE.UU. especialmente desde que a Alan Greenspan consideró oportuno comentar en público que la recesión en EE.UU. era una posibilidad a tener en cuenta. En las últimas semanas se ha desdicho pero eso no ha evitado que corriera un cierto halo de preocupación por el mundo financiero.
En este sentido el alcance de la crisis en el sector residencial va a ser lo que determine si lo que tenemos por delante es una moderación en el crecimiento económico o, por el contrario, hablamos de una recesión en toda regla. Desde nuestro punto de vista no hay que ser demasiado pesimista ya que aunque la venta de viviendas está cayendo a tasas del 20% los niveles actuales se siguen manteniendo en máximos de los últimos cuatro años. Por otra parte, este desaceleramiento en el sector construcción todavía no está teniendo impacto en otros sectores.
Respecto al gran baluarte de la economía estadounidense, el consumo privado, todavía no ha dado un solo signo de debilidad, aunque los analistas prevén que a partir de ahora se debería de ir debilitando paulatina-mente.
En cualquier caso y desde nuestro punto de vista el amplio margen del que gozan las autoridades monetarias estadounidenses para bajar tipos limita enormemente el riesgo de recesión. En este sentido es muy probable que durante la segunda mitad de 2007 comiencen las bajas de tipos en EE.UU.
En Europa, en cambio, van las cosas francamente bien. Esto se comprende mejor si vemos que el peligro más importante que los expertos ven en estos momentos es que el deterioro de la economía americana afecte a la europea.
En este optimismo ha tenido mucho que ver la excelente situación actual de la economía alemana que, de ser el lastre de la economía europea, ha pasado a ser el motor con un crecimiento muy sólido basado en la inversión tanto en bienes de equipo como en construcción.
En España el expresidente Aznar solía decir “España va bien” y el Presidente Zapatero dijo hace unos días en la Bolsa que “España va mejor que nunca”. La economía española creció un 3,9% durante 2006, registrando el dato más alto de la zona euro después de Grecia y cerrando el mejor año económico de la democracia española en palabras del Presidente Zapatero.
Para 2007, a pesar que se espera un cierto desaceleramiento de la economía española, lo cierto es que se sigue siendo muy optimista al esperar un crecimiento en torno al 3,4%. El sector de la vivienda debería de ir ajustándose paulatinamente sin llegar a registrar una caída brusca, que es lo que podría traernos problemas.
Otro miedo es que las subidas de tipos conlleven un aumento de la morosidad, pero a nuestro juicio esto está descartado ya que, por un lado, lo que realmente produce morosidad es el aumento del paro y esto no se espera que suceda, y por otro lado, esperamos que las subidas de tipos no serán muy agresivas y que podrían detenerse en el 4%. Si a esto le añadimos que la inflación cada día parece estar más controlada entenderemos el optimismo de algunos.

Respecto a la cuarta economía del mundo, esto es, la china podemos decir que el escenario más probable es que continúe la solidez de su crecimiento. No obstante algunas medidas tomadas por el Gobierno chino hacen temer que se pueda producir un ajuste brusco de su economía al no favorecer el consumo privado auténtica asignatura pendiente en esa zona del mundo. En cualquier caso en este sentido hay que ser muy optimistas, especialmente si pensamos lo que significará para la economía mundial el día que se incorporen a la actividad consumista 1200 millones de personas.
Desde el punto de vista bursátil apostamos por un movimiento lateral del ibex 35 en torno a los 15.000 puntos. Este año deberíamos de registrar un peor comportamiento que nuestros vecinos europeos.
Respecto al Eurostoxx 50 somos mucho más positivos. El buen momento de la economía alemana deberá de tener un reflejo claro en la bolsa europea.
En la bolsa estadounidense deberemos de ser todavía muy prudentes por dos razones, la primera de ellas porque consideramos que el dólar todavía no ha llegado a su nivel más bajo, y por otro lado porque deberíamos de asegurarnos que la economía estadounidense se ralentiza, pero sin entrar en dramatismo.
Por último hay que seguir apostando por Japón (algún día acertaremos) seguir con las inversiones en China e India, aunque eso sí, vigilándolas muy de cerca.